En 2025, España eliminó peces invasores de dos lagos de los Pirineos: 10 meses después, los anfibios e invertebrados regresaron a su hábitat

Lagos
  • El piscardo llegó a estos lagos del Alt Pirineu de forma accidental, como cebo vivo en la pesca recreativa de la trucha

  • La actuación, del proyecto europeo LIFE RESQUE ALPYR, utilizó rotenona, un ictiocida biodegradable del que no queda rastro aguas abajo

Redacción Coco y Maya

Editor

En septiembre de 2025, un equipo del proyecto europeo LIFE RESQUE ALPYR aplicó rotenona en dos lagos del Parque Natural del Alt Pirineu, Tres Estanys del Mig y Tres Estanys de Baix, con el objetivo de acabar con el piscardo, un pez que había llegado hasta allí por accidente. Y el resultado, tal y como recoge el comunicado del Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB-CSIC) del 3 de agosto de 2026, es que la especie se ha eliminado por completo y, diez meses después, el agua es más transparente y han vuelto anfibios e invertebrados.

Un problema que conocemos bien. Las especies exóticas invasoras son aquellas que llegan a un ecosistema en el que no son nativas, consiguen establecerse en él y acaban convirtiéndose en una amenaza para la biodiversidad local, según la definición del Real Decreto 630/2013, que regula el catálogo español de estas especies. En España tenemos unos cuantos ejemplos, como el cangrejo rojo americano, incluido en ese catálogo.

Otro caso es el de la avispa asiática, que el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico analiza en la memoria técnica de las avispas no europeas del catálogo. Pero hasta hace poco, en estos dos lagos pirenaicos, el problema tenía forma de pez.

Un cebo que se quedó. El piscardo, explica el CEAB, se ha establecido en numerosos lagos del Pirineo después de que se introdujera accidentalmente como cebo vivo en la pesca recreativa de la trucha, y su elevada capacidad de reproducción y adaptación “favorece su expansión y provoca alteraciones importantes en las redes tróficas”.

Y es que su presencia provoca una disminución “significativa” de la biodiversidad, sobre todo entre los organismos acuáticos de pequeño tamaño y las poblaciones de anfibios, ya que el pez se come sus puestas. Por eso el objetivo de la actuación era doble: restaurar el equilibrio de los lagos y comprobar si este método es eficaz y seguro.

Más grande y más complicado. La de Tres Estanys es la segunda prueba piloto del proyecto, después de la que se llevó a cabo en septiembre de 2024 en el lago de Manhèra, en la Val d’Aran. Eso sí, esta vez el reto era mayor, ya que, como señala Quim Pou-Rovira, responsable técnico de la actuación, la intervención se hizo en un sistema de mayores dimensiones y más complejo que el anterior, al tratarse de lagos interconectados.

Además, en Tres Estanys del Mig ya se había intentado controlar el piscardo con métodos mecánicos como redes, trampas y pesca eléctrica, que no consiguieron erradicar la especie, pero sí mantuvieron su población bajo control durante varios años.

Agua clara y anfibios. Los muestreos realizados diez meses después del tratamiento muestran, según el mismo comunicado, “una recuperación notable de la transparencia del agua y de la biodiversidad”. También se ha constatado el regreso de anfibios e invertebrados, unos grupos que no se habían detectado desde que empezaron los primeros programas de seguimiento, en 2014.

“Estos primeros resultados son una noticia muy positiva para la conservación de los lagos de alta montaña. Más allá del éxito de la actuación, la prueba piloto demuestra que es posible recuperar ecosistemas que habían perdido una parte importante de su biodiversidad y generar conocimiento útil para afrontar retos similares en otros lagos del Pirineo”, asegura Marc Garriga, director del Parque Natural del Alt Pirineu.

¿Y qué pasa con la rotenona? Pues que se ha comportado como estaba previsto. Según Barend L. van Drooge, investigador del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC), se degrada “a la velocidad prevista inicialmente, con una vida media del producto de entre 10 y 20 días, lo que reduce su permanencia en el medio acuático y apunta a una afectación muy limitada sobre el ecosistema”. Y no se ha encontrado ningún rastro de rotenona en el río situado aguas abajo de los lagos tratados.

Pero, aunque la eliminación del piscardo ya está confirmada en las dos pruebas piloto, los responsables del proyecto recuerdan que la recuperación completa de estos ecosistemas es un proceso gradual que necesita un seguimiento a largo plazo, por lo que las tareas de monitorización seguirán durante los próximos años.

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