
Un estudio con dueños de gatos asocia el uso frecuente del puntero láser con conductas repetitivas, como perseguir sombras o reflejos
La pauta que recomiendan los especialistas es terminar el juego con un juguete o una golosina que el gato pueda atrapar
Mover un puntero láser por el suelo para que el gato persiga esa luz roja de un lado a otro es un juego muy extendido entre los dueños, y tiene su parte buena, ya que permite al animal hacer ejercicio y pasar un rato con nosotros, según un estudio de la revista Animals. Pero los especialistas advierten de que, si el juego nunca termina con una recompensa o se abusa de él, puede acabar generando frustración en el gato.
Una caza a medias. El gato tiene una necesidad innata de acechar, capturar, matar y comerse la presa, según explica la veterinaria especialista en comportamiento Amy L. Pike en una guía clínica sobre agresividad felina. Con el láser puede acechar y perseguir el punto todo lo que quiera, pero nunca llega a atraparlo ni a sentirlo bajo las patas, de modo que la secuencia se queda sin terminar.
Y es que, como recoge el estudio de Animals, se ha planteado que esa caza incompleta podría provocar frustración y estrés, dos factores que favorecen las conductas compulsivas.
Sombras, reflejos y obsesiones. Ese mismo trabajo, firmado por Lori Kogan y Emma Grigg, de las facultades de Veterinaria de la Universidad Estatal de Colorado y de la Universidad de California en Davis, encontró que cuanto más a menudo se jugaba con el láser, más conductas repetitivas anormales describían los dueños. Las asociaciones más claras aparecieron, precisamente, en perseguir luces o sombras y en quedarse mirando de forma obsesiva luces o reflejos.
Eso sí, el estudio se basa en lo que cuentan los propios dueños y las autoras reconocen que no pueden afirmar que el láser cause estos comportamientos. Vamos, que hay una relación, pero no una prueba de causa y efecto.
Cuando la frustración se desvía. En los casos más graves, según el artículo de El Español, la frustración acumulada puede acabar volcándose en los dueños en forma de agresividad repentina y arañazos. La guía de Pike incluye el juego, cuando el gato no tiene estímulos suficientes, entre las causas de la agresividad felina hacia las personas, aunque no habla del láser en concreto.
Que el juego acabe en presa. Para evitar todo esto, los especialistas recomiendan que el gato sienta que de verdad ha cazado algo. Una pauta que recomiendan muchos expertos, según recogen Kogan y Grigg, es llevar el punto de luz hasta un juguete que pueda atrapar, como un ratón de peluche, o hasta una golosina, aunque las investigadoras señalan que su eficacia no se había llegado a comprobar.
Otra opción es alternar el láser con juguetes que pueda atrapar y morder, como las cañas con plumas que propone El Español, una idea en la línea de la guía de Pike, que aconseja más juego con juguetes interactivos y de caza.
El láser sigue siendo un juguete sencillo con el que muchos gatos disfrutan, pero conviene utilizarlo con responsabilidad y tener presente que, al final de la persecución, tiene que haber algo que el gato pueda cazar de verdad.
Foto | Pexels
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