Los veterinarios explican el apego seguro de los gatos: "Muchas veces se nos olvidan cuáles son los pasos que tenemos que dar para aproximarnos a un gato"

Yerlin Matu
  • El veterinario Carlos Gutiérrez avisa de que esperar a que el gato "te elija" deja en desventaja a los gatos tímidos de los refugios

  • La socialización entre la segunda y la séptima semana de vida y la genética influyen en lo cerca que un gato querrá estar de ti

Redacción Coco y Maya

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La frase de que no eliges a tu gato, sino que es él quien te elige a ti, circula muchísimo por redes sociales, y el veterinario Carlos Gutiérrez le da parte de razón. Gutiérrez explica en un vídeo de su canal de YouTube, “Mascotas y Familias Felices”, que los gatos sí pueden elegirnos, pero advierte de que esta idea tan romántica tiene una cara menos amable, sobre todo cuando vamos a adoptar.

Qué es el apego seguro. Pese a esa fama de animales independientes y algo egoístas, según el veterinario los gatos buscan en las personas lo que se conoce como un “apego seguro”, una zona de confort y alguien que los proteja cuando hay peligro o se sienten amenazados. Vamos, que para ellos somos bastante más que unos abridores de latas.

Y la ciencia respalda buena parte de esto. Un estudio de la Universidad Estatal de Oregón publicado en 2019 comprobó que los gatos muestran los mismos estilos de apego principales que los bebés y los perros, con un 64,3% de los gatitos y un 65,8% de los adultos clasificados como de apego seguro, mientras que en los bebés humanos esa proporción ronda el 65%. Eso sí, parecido no quiere decir idéntico, y alrededor de un tercio de los gatos del estudio mostró un apego inseguro, que según su autora principal, Kristyn Vitale, puede llevarlos a esconderse o a parecer distantes.

Las primeras semanas importan. Que un gato venga a frotarse contra tus piernas o prefiera observarte desde lejos depende de varios factores, y uno de los más importantes es la socialización. Según la guía de socialización de Cats Protection, la etapa clave va de la segunda a la séptima semana de vida, cuando el gatito aprende si las personas y lo que le rodea son una amenaza o no, de manera que las experiencias positivas en ese periodo hacen que de adulto se muestre mucho más confiado.

Pero que esa etapa haya pasado no significa que esté todo perdido. Gutiérrez recuerda que un gato abandonado o que ha crecido en un refugio puede aprender a relacionarse con las personas a lo largo de su vida, aunque le cueste algo más, y por eso prefiere hablar de experiencias previas.

Genes del padre y razas. La genética también pesa. El veterinario aclara que no existe un gen de la amistad como tal: lo que se hereda del padre son rasgos como la curiosidad o la extroversión. Esto hace que si un gato es menos temeroso se acerque a explorar más, y si recibe una respuesta amable hay más posibilidades de crear un vínculo. Una revisión publicada en Frontiers in Veterinary Science recoge ese efecto del padre y lo relaciona con la audacia ante lo nuevo, que acaba traduciéndose en más o menos sociabilidad.

La misma revisión señala que los siameses son más vocales y demandantes que los persas. Por su parte, una encuesta a dueños finlandeses de 5.726 gatos situaba a las razas orientales, entre ellas el siamés, entre las que más buscan el contacto humano, y al persa entre las que menos, con la salvedad de que se trata de la percepción de los dueños. ¿Y los gatos de la calle? Pues, según Gutiérrez, han aprendido a hacerse los simpáticos porque así tienen más éxito a la hora de conseguir comida, aunque la misma guía de Cats Protection recuerda que, en el caso de los ferales, acercarse a cambio de comida no significa que quieran lo mismo que un gato de casa.

El problema de la timidez al ser adoptado. Y aquí llega la advertencia de Gutiérrez. En un refugio, los gatos que nos llaman la atención reciben nuestras caricias y premios, mientras que los más introvertidos se limitan a observar, y si adoptamos únicamente a los que se acercan, explica, descartamos a muchísimos animales que por sus experiencias previas son más tímidos. Al final, unos y otros acaban teniendo oportunidades diferentes.

Y es que, según el veterinario, los gatos tienen flexibilidad social, y uno tímido también puede desarrollar un apego seguro si le damos más tiempo. “También merecen una familia, también merecen salir del refugio y encontrar un hogar y forjar un vínculo de apego seguro con un humano”, defiende, aunque reconoce que la decisión es complicada y que sacar a cualquier gato del refugio ya es darle una gran oportunidad.

Cómo ganarse su confianza. Además, incluso el gato más sociable del refugio empieza de cero al llegar a casa, ya que se encuentra en un sitio nuevo donde todavía no sabe dónde esconderse ni hacia dónde huir. Por eso Gutiérrez recomienda dejar que sea el gato quien dé el primer paso, sea extrovertido o tímido, y reservarle una habitación con todo lo que necesita, en la que, hasta que gane confianza, no se entra más que para limpiar el arenero o reponer la comida y el agua, sin obligarlo a salir si se mete debajo de una cama.

También aconseja colocarle el comedero y el bebedero cerca de su escondite y responder cuando se acerque con una caricia corta en las mejillas o la cabeza, algún premio o un rato de juego, sin perseguirlo cuando decida marcharse. Según explica, los gatos que todavía no tienen un vínculo con nosotros encajan mucho peor las malas experiencias, en línea con lo que la revisión de Frontiers describe para los gatos poco socializados, mientras que a uno ya confiado un susto puntual no le marca, pero si se repite sí puede volverse miedoso.

De hecho, para Gutiérrez todo descansa en la confianza y la paciencia, y tener un vínculo de apego seguro no implica que el gato vaya a ser muy cariñoso o hablador. Que no se suba encima de ti en el sofá no quiere decir que no te quiera: te quiere y confía en ti a su manera.

Imagen de portada | Yerlin Matu

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