
Si a ti nadie te saluda con la mano por encima de la cabeza, a tu perro tampoco: el adiestrador Alan Peiró explica cómo hacerlo con la palma hacia abajo y por debajo del hocico.
El adiestrador Alan Peiró, que comparte sus consejos en Instagram, ha explicado cómo es mejor saludar a un perro. Recomienda acercar la mano baja, con la palma hacia abajo y siempre por debajo del hocico de un perro que no te conoce.
Pero los veterinarios y algunos estudios sobre cómo viven los perros el contacto humano añaden un paso previo que solemos saltarnos, y es dejar que sea el animal quien decida si quiere ese saludo.
Ponte en su lugar. El consejo de Peiró parte de una comparación que, según cuenta en su vídeo, tuvo que explicar una vez a un grupo de niños: si alguien viene a saludarte y, en lugar de tenderte la mano a la altura del pecho, “que es más o menos donde los humanos nos damos la mano”, te la pone con la palma hacia ti y por encima de la cabeza, lo normal es pensar “este qué quiere, qué estás haciendo”. Y con los perros pasa exactamente lo mismo.
La mano, por debajo. Por eso, el adiestrador propone saludar “con la palma hacia abajo y siempre por debajo del hocico”, de manera que el animal pueda olerla sin sentir que algo se le viene encima, algo que pesa todavía más en los perros tímidos o que no conocen a quien se les acerca.
Primero huele, después tocas. “Una vez nos ha olido”, explica Peiró, “le podemos dar la vuelta a la mano y acariciarle en la zona del cuello”, y sólo si el perro “nos da permiso con su lenguaje corporal” y se le ve relajado y tranquilo puedes pasar a la cara o a las orejas. Y siempre sin movimientos bruscos, ya que un gesto rápido puede leerse como una amenaza, aunque cada perro tiene su carácter y unos son bastante más confiados que otros.
¿Y si no tiendes la mano? Aunque ofrecer la mano para que el perro la huela es el consejo más repetido, no todos los especialistas lo comparten. La veterinaria y especialista en comportamiento animal Sophia Yin sostenía que acercar la mano a la cara de un perro es en realidad “bastante maleducado”, sobre todo si lo haces de frente y mirándole fijamente, y que lo mejor es colocarse un poco de lado, fuera de su espacio personal, y dejar que se acerque a su ritmo.
El saludo lo propone el perro. En esa misma línea va la guía de prevención de mordeduras de la Asociación Americana de Medicina Veterinaria (AVMA), que recomienda ponerse de lado, quedarse quieto mientras el perro te huele, no inclinarse sobre él y no tocarlo si no se acerca. Vamos, que si te huele y se da la vuelta, ya te ha contestado.
La cabeza no es la mejor zona. La idea de no ir directo a la cabeza también tiene algo de ciencia detrás. Un estudio de Kuhne, Hößler y Struwe publicado en 2014 en el Journal of Veterinary Behavior midió la actividad cardiaca de 28 perros mientras sus dueños los tocaban de diferentes maneras, y acariciarles el pecho elevó su tono vagal, un indicador asociado a la relajación, mientras que acariciarles o sujetarles la cabeza se relacionó con cambios en otro parámetro cardiaco.
Una muestra pequeña, pero con pistas. Eso sí, se trata de pocos perros y todos con personas a las que conocían, aunque los autores concluían que algunas interacciones que hacemos a diario podrían resultarles desagradables. Y el mismo equipo ya había comprobado en 2012, con 24 perros, que el que quien los acariciaba fuese conocido o desconocido cambiaba la frecuencia y la duración de sus gestos de apaciguamiento, esas señales con las que un perro intenta rebajar la tensión, por lo que parece que la misma caricia no se vive igual venga de quien venga.
Pregúntale otra vez. Que el perro acepte el primer contacto tampoco significa que el sí valga para todo el rato. El protocolo de consentimiento para perros y gatos de la SPCA de Montreal propone acariciar entre tres y cinco segundos, parar del todo y observar qué hace: si vuelve a buscarte puedes seguir, y si se aparta o se queda muy quieto, te está diciendo que de momento ya tiene bastante.
Qué señales mirar. Las más habituales son lamerse los labios, girar la cabeza, pegar las orejas hacia atrás o enseñar mucho el blanco de los ojos, según resume la guía para saludar a un perro de Preventive Vet, que también aconseja preguntar al dueño cuál es la zona favorita de su perro y evitar tocarle desde arriba o desde atrás, porque muchos se agobian cuando algo se les acerca por donde no lo ven.
No sólo en la calle. Todo esto sirve también con los perros que ya conoces, porque según la misma guía de la AVMA, a la mayoría de las personas las muerde su propio perro o uno conocido, y en los niños pequeños las mordeduras en la cara y el cuello son las más comunes. Así que saber leer esas señales es tan útil en el parque como en el sofá de casa, sobre todo si hay niños cerca.
Si gruñe, te está avisando. Y si en algún momento el perro te gruñe, no hace falta tomárselo como algo personal, porque como ya explicábamos, castigar el gruñido de un perro no soluciona el problema y puede acabar haciendo que la próxima vez se salte el aviso. Al fin y al cabo, es la forma más clara que tiene de decirte que el saludo mejor lo dejáis para otro día.
Imagen de portada | Pxhere
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