Los veterinarios coinciden: "El riesgo de tener una mascota es amarla de forma incorrecta. Los perros no son niños"

Hand Person Girl Photography Home Dog 57126 Pxhere Com

Un perro que bosteza sin sueño o un gato que deja el arenero te están diciendo algo, y leerlo bien importa más que mimarlo.

Redacción Coco y Maya

Editor

Querer a tu perro o a tu gato como a uno más de la familia no es el problema. Según el veterinario Vittorio Saettone, el problema está en quererlo sin entender cómo se comunica ni qué necesita de verdad. Y es una lección que la Ley de Bienestar Animal quiere convertir en curso obligatorio para los dueños de perros, aunque su temario lleva más de tres años esperando un reglamento.

Un aviso que llega desde el sector. Saettone es veterinario y responsable de investigación y desarrollo de Schesir. Defiende que el riesgo de tener una mascota no está en quererla demasiado, sino en quererla de forma incorrecta. Su frase es “Los perros y los gatos no son niños”. Saettone añade que cada especie tiene su propio lenguaje, sus tiempos de socialización y unas necesidades nutricionales concretas.

Las señales que se nos escapan. Y es que buena parte del error, según el veterinario, está en no saber leer el cuerpo del animal. En un perro, lamerse el hocico, bostezar sin sueño, apartar la mirada, llevar la cola baja, jadear sin calor o quedarse inmóvil pueden ser señales de estrés. En un gato, en cambio, conviene fijarse en las orejas aplanadas o giradas hacia los lados, las pupilas dilatadas, la cola que golpea el suelo o una postura encogida. Pero hay un detalle que no conviene tomarse a broma. Si tu gato deja de utilizar el arenero o rechaza la comida no se está vengando de ti, sino que puede haber un problema importante de salud detrás, así que lo que toca es ir al veterinario y no regañarle.

Socializar sin prisas. En los perros la socialización es prácticamente una obligación, mientras que en los gatos depende mucho de cómo hayan vivido sus primeras semanas, y por eso Saettone desaconseja presentar a dos gatos juntándolos sin más para ver qué pasa. Tampoco cree que un gato que pasa muchas horas solo esté condenado a ser infeliz, siempre que su casa le ofrezca estímulos suficientes. Eso sí, hay que recordar que el artículo 27.i de la Ley 7/2023 de Bienestar Animal pone un límite claro. Ningún animal de compañía puede quedarse sin supervisión más de tres días seguidos, y un perro, más de 24 horas.

Unas cifras que no son españolas. Muchos medios recogen que cuatro de cada diez adultos elegirían antes una mascota que un hijo, pero ese dato sale del informe State of Pets 2026 de The Harris Poll, una encuesta a 2.070 adultos de Estados Unidos realizada en abril de este año. En esa misma encuesta, el 83% de los dueños asegura que su mascota es para ellos como un hijo, y el 55% de la generación Z y los millennials reconoce haber pensado en organizar su vida alrededor de un animal en lugar de tener hijos.

Lo que dice el censo oficial. Para España, la referencia más sólida es la primera estimación del Ministerio de Derechos Sociales sobre animales de compañía, que a partir de los registros autonómicos de 2021 a 2025 calcula que hay 15.171.569 animales de compañía en los hogares, un 14% más que en 2021. De ellos, 7.562.893 son perros y 5.619.967 gatos. Son cifras lejos de los más de 30 millones que se atribuyen a la asociación de fabricantes de alimentos para mascotas (ANFAAC), un dato que no hemos podido contrastar y cuya diferencia probablemente tenga que ver con que el registro sólo cuenta los animales inscritos.

Cómo los cuidamos también cuenta. La manera con la que tratas a tu perro influye en su comportamiento. Según recoge ScienceAlert, el estudio de la Universidad Estatal de Oregón publicado en 2022 en Animal Cognition analizó a 48 dueños y sus perros. Los animales de quienes combinaban exigencia y atención a sus necesidades mostraban con más frecuencia un apego seguro, eran más sociables y fueron los únicos que resolvieron una prueba con un rompecabezas. Sin embargo, la muestra del estudio era todavía pequeña, y los propios autores expresaban la necesidad de repetir el estudio con más perros.

Cuando el cariño se convierte en ansiedad. Pero el exceso de humanización también tiene consecuencias que se acaban viendo en consulta. El etólogo Àngel Casellas, profesor colaborador de la UOC, admite que algo de humanización es inevitable, aunque relaciona el exceso con problemas como la ansiedad por separación o algunas formas de agresividad. Y con los avisos pasa algo parecido, como ya explicaba en Coco y Maya el educador canino Javier Ruiz sobre el perro que gruñe cuando te acercas a su comida, porque castigar ese gruñido no soluciona el problema y puede acabar empeorándolo.

Un temario que sigue sin fecha. El artículo 26.h de la Ley de Bienestar Animal obliga a superar la formación en tenencia responsable de cada especie. Para los dueños de perros esa formación es un curso que sigue sin un reglamento que lo ponga en marcha. Lo curioso es que el proyecto de real decreto que desarrolla la ley, notificado a la Comisión Europea, incluye en ese curso de al menos cuatro horas los conceptos básicos del lenguaje canino y las alteraciones de comportamiento más frecuentes, que es justo lo que reclama Saettone. Habrá que ver cuándo llega al BOE y si, para entonces, también tendrán que pasar por él quienes ya tienen perro en casa.

Imagen | Pxhere

En Xataka | La forma más sencilla de recibir una multa por la Ley de Bienestar Animal: dejar a tu mascota en la terraza

Ver todos los comentarios en https://www.cocoymaya.com

VER 0 Comentario
↑