Los veterinarios coinciden: tu perro no se porta mal ni rompe cosas por venganza, porque los perros no son rencorosos

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  • El aburrimiento y el malestar al quedarse solo explican muchos destrozos mejor que el rencor

  • Regañar al perro tiempo después no le enseña qué hacer y puede asustarlo

Redacción Coco y Maya

Editor

Vuelves a casa y te encuentras unas zapatidas mordidas, la basura repartida por la casa y un cojín reventado. No, no es que tu perro te la tenga jurada, porque varios veterinarios y especialistas en comportamiento animal insisten en que ni rompen cosas para vengarse ni planean travesuras por enfado. Detrás de todo esto puede haber algo tan simple como necesidades sin cubrir, que pueden venir desde el entorno hasta una conducta aprendida y reforzada con el tiempo.

La cara de culpa. Pensar que tu perro hace algo por venganza es abribuirle una motivación puramente humana, aunque un perro sí puede sentir miedo, frustración, excitación o malestar, estados que la Sociedad Estadounidense para la Prevención de la Crueldad contra los Animales (ASPCA) relaciona con muchos destrozos. Y lo que tomamos por arrepentimiento tiene otra explicación, ya que en un estudio de 2009 de Alexandra Horowitz, del Barnard College, los perros ponían más cara de culpa cuando su dueño los regañaba, hubieran hecho la trastada o no. Vamos, que tu perro reacciona a tu lenguaje corporal y a tu tono en ese momento, no a un recuerdo de lo que hizo.

Regañar a destiempo. Y es por eso precisamente que no sirve de nada echarle la bronca cuando ha pasado un buen rato desde el destrozo, ya que el animal no sabrá por qué lo haces. Para que asocie una consecuencia con lo que ha hecho, la relación tiene que ser clara e inmediata, algo que subraya la Sociedad Veterinaria Estadounidense de Comportamiento Animal (AVSAB) en su postura sobre el castigo. Y si llega tarde, el castigo puede dejarlo desconcertado o asustado sin enseñarle qué esperamos de él.

El aburrimiento. Los perros necesitan ejercicio, exploración, contacto social y estimulación mental, aunque no todos necesitan las mismas cantidades, porque la dosis adecuada depende de su edad, su raza, su salud y su nivel de energía. Cuando esas necesidades se quedan cortas, entonces el perro busca otro pasatiempos como encontrar algo que morder o manipular.

Cuando se queda solo. Los destrozos en ocasiones también pueden tener que ver con lo mal que llevan algunos perros la soledad, ya que pueden arañar puertas, morder objetos, ladrar o aullar, caminar una y otra vez por el mismo recorrido o intentar escaparse. Estas son conductas que la ASPCA atribuye a la angustia, y no tienen nada que ver con el despecho ni el rencor. Y mejor que no te lo tomes como una venganza, porque entonces puedes tardar más en detectar cuál es el problema real.

Si recurres a gritos, castigos o intimidaciones a destiempo no le vas a enseñar qué debería hacer en su lugar, y lo que sí puedes conseguir es que tu perro acabe siendo más miedoso. Por eso, según la misma AVSAB, es mejor anticiparse, retirando de su alcance lo que pueda ser peligroso, y darle alternativas adecuadas para morder. Además, también se recomienda premiarlo cuando realice conductas que quieras que repita.

Foto | marieke koenders

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