
Un análisis genético ha demostrado que este pequeño felino de grandes rosetas es una de las cinco especies de gato tigre que viven en Sudamérica, y que llevaba 1,4 millones de años separado de sus parientes
Vive en los bosques nubosos de los Yungas de Bolivia, pesa menos que un gato doméstico, y su historia empezó cuando un vecino que lo confundió con un gatito abandonado se lo llevó a vivir con él.
Pero esa confusión, que en España también se da con las crías de gato montés, es precisamente a un hallazgo único. Una nueva especie de gato, la primera que se descubre desde hace más de un siglo.
Un gatito que no era un gatito. Hace alrededor de una década, un hombre encontró un felino diminuto en una carretera de los Yungas, cerca de La Paz, y pensando que era un gatito doméstico lo crió en casa alimentándolo con fideos, arroz y huevos. Al cabo de más o menos un año el animal empezó a perseguir a las gallinas de los vecinos, y la familia acabó entregándolo a un refugio local.
Demasiado pequeño para ser lo que parecía. Allí lo conoció la bióloga boliviana Paola Nogales-Ascarrunz, que al principio lo tomó por un gato tigre del norte (Leopardus tigrinus). Pero luego se dio cuenta de que aunque aquel macho, al que llamaron Tigrino, era demasiado pequeño y tenía las rosetas del pelaje demasiado grandes. Hoy tiene unos diez años, pesa 1,4 kilos y mide 46 centímetros sin contar la cola, menos de lo que pesa la mayoría de gatos que tenemos en casa.
Cinco especies donde se esperaban dos. El estudio publicado en Current Biology el 17 de septiembre comparó los genomas de 38 felinos del género Leopardus, entre ellos ocho ejemplares antiguos de museo, y concluyó que en Sudamérica hay cinco especies de gato tigre, una de ellas este felino boliviano, que se separó de sus parientes hace alrededor de 1,4 millones de años. A la nueva especie la llamaron Leopardus tilcayo, ya que los vecinos de la zona ya lo llamaban así.
Un siglo, con matices. Esta es la primera especie de felino vivo descrita y bautizada desde el gato de las pampas uruguayo, en 1923. Eso sí, el árbol familiar de los gatos ya se había movido antes, porque en 2024 un estudio en Scientific Reports separó al gato tigre nublado como especie propia, según recogió Mongabay. Por lo tanto, no es tanto que se lleve tanto sin establecer una nueva especie como sin nombrar una nueva con nombre científico.
Un 15% de genes ajenos. Hay un detalle del estudio que conecta con algo mucho más cercano, ya que cerca del 15% del genoma nuclear del tilcayo procede del linaje del gato tigre peruano, fruto de cruces antiguos entre poblaciones. Y es que cruzarse con un pariente cercano es precisamente el principal peligro a largo plazo del gato montés europeo, que puede hibridar con gatos domésticos sobre todo donde hay pocos monteses y muchos gatos de casa.
Lo que todavía no se sabe. Nadie sabe cuántos tilcayos quedan en libertad, y el propio Jonas Lescroart, investigador de la Universidad de Amberes y coautor del estudio, reconocía a Al Jazeera que esperan que sean “miles”, aunque admitía que no tienen “ni idea”. Nogales-Ascarrunz, por su parte, apuntaba en el mismo medio que las crías que quedan huérfanas tras los incendios suelen acabar capturadas y vendidas como mascotas, un destino del que Tigrino, de momento, se ha librado en su refugio de Senda Verde.
Imágenes | National Geographic
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