Un grupo de rescate pide ayuda tras salvar a 800 animales desatendidos de una propiedad del condado de Iredell

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La protectora Carolina Waterfowl Rescue necesita hacer hueco en su santuario de Carolina del Norte para gallinas, gansos y otras aves que vivían sin agua ni comida

Redacción Coco y Maya

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A principios de octubre de 2026, la protectora estadounidense Carolina Waterfowl Rescue participó en el rescate de más de 800 animales que vivían en una propiedad del condado de Iredell, en Carolina del Norte, sin agua ni comida a su alcance. Y desde entonces, esta organización está pidiendo ayuda a la comunidad para poder hacer hueco en su santuario a esos animales.

Sin agua ni comida. Según Jennifer Gordon, directora ejecutiva de la protectora, en toda la finca no había ni un cuenco de agua ni rastro de comida, y los animales estaban hacinados en apenas media acre, unos 2.000 metros cuadrados. Junto a los agentes de control animal, los equipos fueron sacando gallinas, gansos y otras aves, entre las cuales había muchas que necesitaban cuidados urgentes para sobrevivir.

De hecho, para Gordon este es “probablemente el peor que he tenido en seis o siete años”, aunque reconoce que ni mucho menos es el caso más grande.

Una adolescente desbordada. ¿Y cómo se llega a algo así? Pues según Gordon, en una versión que no hemos podido confirmar con otras fuentes, los anteriores propietarios fueron deportados y dejaron la finca a cargo de su hija adolescente, que acabó viéndose superada. Y poco a poco cientos de animales terminaron valiéndose por sí mismos, hasta el punto de que se arremolinaban alrededor de Gordon, incluso sobre sus pies, suplicando que les dieran de comer.

Una anilla y una ficha. Los animales se están repartiendo entre diferentes protectoras, y cada uno recibe una anilla numerada para identificarlo y una ficha médica para seguir su tratamiento. Los que lo necesiten pasarán por una clínica para hacerles pruebas, con la idea de que se recuperen y, con el tiempo, puedan ser adoptados.

Adoptar para hacer sitio. Eso sí, quien adopte no se va a llevar a casa un ave recién salida de esa finca. Y es que Gordon entiende que a la gente le preocupe, así que su propuesta es entregar aves sanas que ya han pasado la cuarentena y las pruebas de enfermedades.

O sea que cada una de esas adopciones deja libre un recinto del santuario, al que puede mudarse uno de los animales rescatados en Iredell.

Imagen de portada | cwrescue.org

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