
Una única hembra de los 29 urogallos cantábricos liberados en la ZEPA Alto Sil seguía viva 180 días después de la suelta experimental de otoño de 2025
Los cinco millones corresponden al programa de cría de Valsemana y a la mejora del hábitat, no al coste de la suelta
El urogallo cantábrico, una de las aves más amenazadas de España, ha salido muy mal parado de su primera prueba fuera del centro de cría. De los 30 ejemplares de Valsemana (León) que se llevaron al monte en otoño de 2025, una única hembra seguía viva 180 días después de su liberación y 26 de las 29 muertes fueron obra de depredadores, según el informe de la Dirección General de Patrimonio Natural de la Junta de Castilla y León.
Una suelta para aprender. La experiencia se realizó en la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) Alto Sil, en uno de los últimos refugios de la especie: según la propia Junta, cerca del 80% de los alrededor de 200 urogallos cantábricos que estimaba en una nota de abril de 2024 vivían en los montes leoneses de Laciana y Alto Sil. Y el objetivo no era sólo sumar aves a una población cada vez más escasa, sino comprobar cómo se desenvuelven en libertad animales nacidos y criados en condiciones controladas antes de plantear sueltas más ambiciosas.
Entre el 23 de octubre y el 4 de noviembre de 2025, los técnicos trasladaron 30 urogallos, repartidos en cinco grupos, hasta los voladeros de presuelta, unos recintos de adaptación en los que pasaron entre 12 y 19 días antes de quedar libres. Durante esa fase volaron bien, utilizaron los refugios y los posaderos y se comportaron como cabría esperar de la especie, y todos menos uno la superaron, de manera que fueron 29 los que acabaron abandonando los recintos sin incidencias.
El zorro, a la cabeza. Pero el monte es otra cosa. Gracias al seguimiento con dispositivos GPS y emisores de radio VHF, los técnicos pudieron saber qué fue de cada ejemplar, y el balance deja una tasa de supervivencia del 3,4%, que es lo que representa una hembra sobre las 29 aves liberadas.
La depredación explica la inmensa mayoría de las bajas. El zorro fue el principal responsable, con 12 casos confirmados, seguido de las aves rapaces, con seis, y de la marta, con cuatro. Vamos, que de cada diez urogallos que murieron, casi nueve acabaron siendo presa de algún cazador del bosque, algo que confirma, según el mismo informe, que la depredación sigue siendo el gran obstáculo para recuperar la especie.
Lo que se ha aprendido. Aun con ese balance, los responsables del programa dan por cumplida la función de la suelta como experiencia piloto, ya que el seguimiento les ha servido para identificar qué factores condicionan la supervivencia de las aves y mejorar las próximas campañas. Uno de los datos más curiosos tiene que ver con cómo se formaron los grupos: los mixtos sobrevivieron mejor que los formados exclusivamente por machos, hasta el punto de que los machos de los grupos mixtos llegaron a duplicar la supervivencia de los que iban únicamente con otros machos.
¿Y por qué pasa esto? Pues los técnicos lo atribuyen a que las hembras pasan más tiempo alerta, detectan antes las amenazas y dan la voz de alarma ante un posible peligro. Además, el informe propone reforzar el entrenamiento antipredatorio de los ejemplares antes de la suelta, hacer los voladeros más altos y complejos e intensificar el control del zorro y la marta en las zonas de liberación.
Más de cinco millones. Esta prueba llega después de varios años de inversión en el programa del urogallo. Según los datos que recopiló Xataka, entre la construcción del centro de Valsemana, su ampliación y la mejora del hábitat de la especie se superan los cinco millones de euros, una cifra que corresponde al programa en su conjunto, porque, según el mismo medio, no hay datos públicos de lo que costó esta suelta concreta.
Eso sí, no todo ese dinero sale de las arcas autonómicas. Según la misma nota de la Junta, los 2,2 millones de euros que costó el centro los financiaron en un 80% el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y en un 20% el Gobierno regional, mientras que los casi dos millones destinados al hábitat proceden de los fondos europeos Next Generation EU.
Donde los números sí que acompañan es en la cría. En la temporada de 2025 eclosionaron en Valsemana 90 huevos y salieron adelante 76 pollos, según los datos de la Junta, una cifra que el diario leonés presentó como récord del centro en su información sobre la suelta.
La primera liberación demuestra, por lo tanto, que en Valsemana se pueden criar urogallos, mientras que la parte complicada sigue siendo que aguanten vivos cuando salen al monte. Desde la Junta, según recoge el mismo diario, consideran que cada cosa que se aprende sobre lo que limita la supervivencia de la especie es “un paso esencial hacia su recuperación”.
Foto | Noureddine BOUABDALLAH
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