Qué quiere decir el famoso proverbio alemán: "Una valla dura tres años, un perro dura tres vallas, un caballo dura tres perros y un hombre dura tres caballos"

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  • Detrás de esta cadena de cuentas no hay un cálculo de esperanza de vida, sino una reflexión sobre el paso del tiempo

  • La lección que esconde tiene que ver con la gratitud y con aprovechar el presente mientras dura

Redacción Coco y Maya

Editor

Hay un famoso proverbio alemán que dice que una valla dura tres años, un perro dura tres vallas, un caballo dura tres perros y un hombre dura tres caballos. Es verdad que parece un acertijo matemático, pero el refrán esconde una reflexión más profunda que habla sobre lo efímero de la existencia, y que todo tiene un principio y un final, desde los objetos más cotidianos hasta nosotros mismos. Y también puede ayudar para aprender sobre la gratitud.

Una cuenta que no va de años. Aunque el refrán da cifras concretas, lo que pretende no es fijar y que calculemos cuánto vive de verdad una valla, un perro, un caballo o una persona. Lo que hace es encadenar los elementos en una progresión simbólica, donde cada uno sirve de medida del siguiente hasta llegar al ser humano. Vamos, que es una manera de decir que todo está sometido al paso del tiempo.

De hecho, según un texto en neerlandés recogido en la biblioteca digital DBNL, la colección de refranes alemanes de Agricola de 1528 ya incluía este. De hecho, en estas versiones más antiguas la escalera de comparaciones seguía más allá del hombre, y llegaba a un ave fénix.

Un refrán de campo. Este proverbio parece venir de entre las comunidades campesinas de Europa Central, donde esta forma de transmitir enseñanzas era habitual y los refranes servían para conservar conocimientos y valores con imágenes sencillas y fáciles de recordar. Es más fácil aprender algo cuando se te queda un refrán en la cabeza.

Gratitud y presente. Otra de las enseñanzas del refrán tiene que ver con la gratitud. Si todo acaba cambiando, las relaciones, los logros y los pequeños momentos del día a día merecen apreciarse mientras están ahí, porque vivir anclado en el pasado o pendiente sólo del futuro nos impide disfrutar del presente.

Pero en definitiva, el mensaje de fondo es que nada dura para siempre, porque los objetos se desgastan, los animales envejecen y las personas también tenemos un tiempo limitado. Y aunque pueda sonar pesimista, el proverbio invita a aceptar ese ciclo y a entender que, precisamente por ser temporal, cada momento tiene un valor especial.

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