Son seis veces más pequeños que un perro, pero dan más trabajo. Piénsatelo bien antes de adoptar un loro

En España tenemos una cultura muy arraigada sobre cómo mantener en cautividad a las aves. Es probable que tengamos algún conocido que convive con periquitos, agapornis roseicollis o ninfas (los tres loros más comunes en los hogares españoles, según el experto en psitácidas Roger Valls del centro de protección de psitácidad Avetropic, en declaraciones a 20minutos.es) y que los veamos viviendo en jaulas y comiendo semillas.

La realidad es que los loros no son animales que deberíamos tener encerrados tras unos barrotes, se trata de animales salvajes con unas necesidades mucho más complejas de lo que la gente se cree. De hecho, a nivel de estimulación mental, no se alejan mucho de perros como los border collies o los pastores belgas malinois.

¿Sabías que algunas especies saben bailar, son capaces de memorizar hasta 60 palabras en varios idiomas y que se recuerdan a sí mismos a corto plazo? Los loros son unos animales muy inteligentes que se aburrirán enseguida de estar en una pequeña jaula sin hacer nada (y te lo harán saber).

Por ello, es importante conocer las formas adecuadas de estimular a nuestros loros a través de juegos, puzles y una adecuada alimentación, mejorando su enriquecimiento ambiental y, así, evitando también problemas de vocalizaciones excesivas o la destrucción de objetos que están a su alcance.

Cómo mejorar su enriquecimiento ambiental

A la hora de mantener un loro en cautividad debemos tener muy presentes que se trata de animales salvajes y que nuestra misión será conseguir que puedan desarrollar todas sus actividades naturales posibles tal y como estuvieran viviendo en libertad.

Para ello tenemos que centrarnos en varios aspectos: el espacio en el que van a vivir, la alimentación y la socialización.

La socialización

Una parte fundamental en la vida de los loros es su relación con otros miembros de su especie. Aunque podemos mantener loros solos en nuestros hogares, lo más recomendable es que al menos tengamos dos o tres (dependiendo de la especie) para que desarrollen sus vínculos sociales y así evitemos que puedan desarrollar dependencias hacia nosotros y otros miembros humanos de nuestra familia.

Además, evitar estas dependencias, nos puede costar mucho esfuerzo ya que deberemos trabajar mucho más que sea feliz por sí solo, que tenga diferentes cosas que hacer a lo largo del día (especialmente si no podemos estar presentes la mayor parte del tiempo) y que no se sienta solo.

No obstante, no es algo imposible, solo necesitaremos asegurarnos de que tenemos tiempo para dedicarle, al menos, una vez al día y que le proporcionamos toda la estimulación necesaria para suplir la falta de la estimulación social.

La alimentación

Los loros son animales que pasan mucha parte del día comiendo, por ello, proporcionarles una buena alimentación, equilibrada, y de la forma adecuada, es vital para que se mantengan sanos y felices. Por ello, hay que hablar de dos puntos fundamentales:

  • Las dietas convencionales no son adecuadas. Aunque tenemos la costumbre de ofrecerle a nuestros loros mezclas de semillas que encontramos en los supermercados, la realidad es que no es algo que les proporcione los nutrientes necesarios. Como animales omnívoros que son, necesitan que parte de su dieta contenga proteína animal, por ello, los expertos recomiendan una dieta a base de pienso acompañada de un porcentaje de alimentos complementarios (como puede ser pasta o legumbres cocidas, verduras y frutas), y un extra de mezcla de semillas.
  • El forrajeo. Además, es también importante la forma en la que le proporcionamos estos alimentos a nuestros loros ya que afecta directamente a la calidad de su enriquecimiento ambiental. Una buena forma de que disfruten de la hora de comer es que les ofrezcamos diferentes tipos de comida cada vez (aprovechando esa parte de su dieta de alimentos complementarios, donde podemos variar mucho); y también la manera en la que se la proporcionamos. Será mucho más estimulante meter unos granos de pienso en un saquito de papel que deban romper para obtener el alimento, más que dejarlo permanentemente en un cuenco. De hecho, a la mayoría de especies psitácidas les gusta forrajear, es decir, comer de lo que van encontrando en el suelo. Si le proporcionamos un suelo arenoso, puede ser muy enriquecedor que tengan que buscar el alimento en él.

El espacio

El último aspecto fundamental que debemos cuidar para asegurarnos de que nuestro loro es feliz viviendo en cautividad como parte de nuestra familia es su hábitat. Debemos evitar a toda costa las típicas jaulas pequeñas que encontramos en las tiendas y optar por espacios más amplios, acordes al tamaño de la especie de nuestro loro, especialmente por el vuelo.

Si nos vemos obligados a que el espacio vital de nuestro loro se reduzca a una jaula, al menos tendremos que asegurarnos de que éste (o éstos) sale de la misma para moverse libremente por al menos una habitación y así desarrollar sus capacidades de vuelo.

A la hora de elegir el espacio de nuestros loros, podemos optar por voladeras, jaulas grandes o incluso adaptar habitaciones para ellos pero, en cualquier caso, debemos introducir algunos elementos fundamentales que ayuden a que su estimulación mental y, sobre todo, a que puedan realizar actividades durante el día (como el forrajeo que ya hemos mencionado).

Algunos elementos que podemos introducir para mejorar el enriquecimiento ambiental de nuestros loros son ramas, un suelo arenoso, cuerdas gruesas por las que puedan moverse, diferentes columpios y juegos con los que se puedan entretener, como cajitas con agujeros que deban romper o mover para sacar comida de dentro, o los ya mencionados saquitos de papel rellenos de comida.

En este sentido, el único límite es nuestra imaginación, ya que cuantas más actividades pensemos para nuestros loros y su entretenimiento, más estimulados estarán y, por lo tanto, también más felices serán. ¡Pero cuidado! Tampoco podemos llenarle el espacio de objetos y cosas que les impida un movimiento natural o adecuado, debemos hacerlo de forma proporcionada al número de loros que tenemos y al espacio del que disponemos.

Una buena forma de mejorar el enriquecimiento ambiental de nuestros loros utilizando los recursos que tenemos es moviendo los elementos de sitio cada poco tiempo, (cada dos semanas por ejemplo). Si vamos variando un poquito y facilitándoles espacios diferentes con opciones de movimiento distintas, también conseguiremos enriquecer su entorno.

En resumen, como podemos comprobar, mantener un loro en cautividad requiere de un trabajo diario que va más allá de mantener su buena higiene y la de su hábitat, consiste también en ofrecerles compañía, una alimentación variada cada día y un entorno donde puedan desarrollar sus comportamientos naturales en la mayor medida posible.

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