¿Es necesario bañar a un gato? ¿Ni siquiera en verano?

Si bien hay un montón de artículos sobre la importancia de bañar a un gato cada pocas semanas, la realidad es que esta no es una práctica habitual ni de la que te convenga abusar. ¡En serio!

Sobre este tema, hay una guerra abierta entre aquellos que dicen que bañar a un gato carece de sentido —salvo en contadas excepciones— y los que consideran que el gato debe bañarse cada pocas semanas. Vamos a ver qué dice la ciencia y, a partir de ahí, tú decides.

¿Por qué no es necesario bañar a tu gato?

Los gatos dedican varias horas al día a su aseo y limpieza. Si has convivido con ellos, habrás podido comprobar cómo mediante el uso de su lengua, ancha y con múltiples apéndices en forma de ganchoslas papilas filiformes son las responsables de su característica lengua rasposa— pueden eliminar piel muerta, pelos, restos y hasta olores, para evitar que delaten su presencia frente a otros predadores.

Es cierto que el acicalamiento de los gatos no siempre ayuda a solucionar los problemas asociados a la grasa (seborreicos) o a la caspa, pero esto suele estar relacionado con otras patologías, pudiendo esconder uno de los efectos, pero no la causa en sí misma.

En cualquier caso, si acostumbramos al gato a los baños y no abusamos del uso de champús, esta experiencia puede ser útil, efectiva e incluso nos ayudará a reforzar nuestro vínculo con el animal, como ocurre con un correcto cepillado periódico.

A los gatos no les entusiasma el agua

La principal razón por la que no suele ser fácil ni recomendable incluir baños periódicos es que a los gatos no les entusiasma el agua.

La reacción de un felino al agua no tiene nada que ver con la de un perro. Si has sido testigo, sabrás que muchos gatos reaccionan intentando evitar el agua con tensión e incluso huyendo. Si nos centramos en las respuestas físicas, el gato se eriza, tiembla e incluso puede mostrar conductas reactivas para rehuir el contacto.

Pero… ¿todos los gatos? No, la realidad es que depende mucho del historial genético del gatito que tienes delante. En origen, todos provienen de Oriente Medio, lo que los predispuso a dos aspectos que te interesará conocer:

  • En Oriente Medio, el acceso al agua era escaso, por lo que, pese a ser animales muy curiosos, el agua puede producirles inseguridad por desconocimiento
  • Están habituados a consumir presas con altas cantidades de agua, por lo que la necesidad de beber agua ha sido menor en gran parte de la historia de la especie: por esto, ¡prefieren la comida húmeda al pienso, por ejemplo!

Espera, yo he visto gatos que...

¿A ningún gato le gusta el agua? No, en absoluto. La domesticación y, sobre todo, la selección genética, han supuesto el contacto con zonas con agua  para muchos gatos, por lo que razas como el gato de Bengala, el Maine Coon o el Van Turco suelen tener una predisposición mucho menor a sufrir ese "miedo al agua" o, dicho de otro modo, es más habitual que les guste el contacto.

Lo más importante es que, si te planteas bañar a tu gato, es que no perciba el agua como algo peligroso, que le ofrezcas tiempo suficiente para saciar su curiosidad y, sobre todo, que sigas los pasos que encontrarás al final de este artículo para que se acostumbre al baño.

¿Cuándo deberías bañar a un gato y cuándo no?

Si has leído hasta aquí, sabrás que bañar a tu gato es poco recomendable —`por su poco interés por el agua y, sobre todo, porque el acicalamiento que realizan ellos es suficiente—, sin embargo, puede ser necesario bañar a gatos que...

  • Siendo domésticos, tienen acceso a la calle: en especial, en zonas de montaña o espacios en los que puedan ensuciarse mucho
  • Animales que se hayan ensuciado o manchado y para los que un trapo mojado no sea suficiente y requieran de un baño completo
  • Gatos en tratamiento que necesiten de baños (debido al uso de champús), con problemas de salud o por prescripción veterinaria

A menudo, también se recomienda bañar a razas de gato con pelo largo y semilargo que suelen ensuciarse más, pero, si a tu gato no le gusta bañarse, quizá un buen cepillado periódico pueda ser suficiente.

Pon siempre en una balanza los beneficios que suponen bañar a tu gato frente a si le gusta, lo necesita y los peligros, traumas o dificultades que puede sumar a la relación una mala experiencia.

¿Cómo puedes acostumbrar a tu gato al agua?

Si estás decidido a bañar a tu gato, es recomendable que te informes siempre de champús que respeten el Ph y que dejes un tiempo prudencial de 5 o 6 semanas entre baño y baño, para no alterar el pelo y la piel.

En lo que se refiere a problemas seborreicos, lo mejor es que consultes siempre a tu veterinario antes de hacer nada. Primero, para identificar si se trata de seborrea primaria (genética) o secundaria (causada por agentes externos o internos) y, a continuación, para establecer un tratamiento adecuado.

Para que el gato aprenda a no temer el agua, lo ideal es que se la presentes en su entorno (sin obligarle a interactuar) desde pequeño. Si esto ya no es posible, empieza, poco a poco, e intenta reforzar su curiosidad con chucherías y premios muy apetitosos que reservarás para esta ocasión.

Una vez se sienta cómodo en un contexto con agua cerca, puedes ir incitando al gato a acercarse más hacia la ducha, sin engaños de ningún tipo y sin forzarle. Mentalízate que, si tu gato muestra inseguridad al agua, necesitarás varios intentos para conseguir resultados.

Una vez el gato haya asociado el agua a premios y buenas experiencias, no lo bañes directamente. ¡Todo lo contrario! Sigue yendo poco a poco y empieza a exponer al animal al agua con experiencias de baja intensidad: lava una de sus patas, coge un poco de agua y mójale levemente, etcétera.

Tras esta primera etapa en la que vamos a positivizar el contacto con premios y chucherías, podemos ir exponiendo, de forma gradual, a contextos en un barreño con agua, un baño con toalla y, así, hasta ducharlo o bañarlo de una forma más similar a la nuestra.

En cualquier caso, vas a necesitar cargarte de paciencia y de chucherías para gatos y hacer de esa experiencia algo positivo, progresivo y periódico con el objetivo de conseguir acostumbrarle al agua.

En definitiva, si tu gato rehúye el contacto y no consigues avanzar, lo más recomendable será limitar los baños todo lo posible, puesto que, si el animal no tiene problemas de salud, no suelen ser necesarios. En cualquier otro caso, puede ser interesante acudir a  peluqueros felinos de confianza y explicárselo, para conseguir una buena habituación: es decir, acostumbrar al gato al agua.

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