Los veterinarios lo confirman: ceder a los maullidos nocturnos de tu gato es malo y puede afectar al descanso

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  • Responder al gato de madrugada, aunque sea con un regaño, refuerza la conducta, y los especialistas proponen la extinción como salida

  • Como los gatos son animales crepusculares, jugar a fondo con ellos y darles de comer antes de dormir ayuda a que la noche sea más tranquila

Redacción Coco y Maya

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Si tu gato maúlla de madrugada y tú acabas levantándote para darle de comer, hablarle o hacerle unos mimos, quizá le estés enseñando lo contrario de lo que buscas. Ceder a esos maullidos refuerza un hábito que acaba pasando factura al descanso de toda la casa, y los especialistas en comportamiento felino coinciden en cuál es la salida, aunque cueste mantenerla.

Aprende por asociación. Si un gato se pone a maullar de madrugada y su humano responde y reacciona, el felino aprenderá que su estrategia funciona, y volverá a repetirla. Según los veterinarios especialistas en comportamiento Debra Horwitz y Gary Landsberg en la red de hospitales VCA, muchos dueños refuerzan sin querer conductas como esta dándole algo que valora mientras maulla, recompensas como atención, caricias o comida, y basta con premiarlo unas pocas veces para que el hábito se mantenga. Tú lo haces para que se calle, él lo hace para salirse con la suya.

Pero para el gato también cuenta como atención la que le damos de mal humor, y por eso la Sociedad Americana para la Prevención de la Crueldad contra los Animales (ASPCA) aconseja en su guía sobre los maullidos no gritarle ni darle ningún tipo de atención cuando maúlla para reclamarla.

Ignorarlo, pero de verdad. La pauta que proponen los especialistas es la extinción de la conducta, lo que quiere decir dejar de darle cualquier tipo de recompensa. Vamos, que si por la noche se pone pesado debes intentar no mirarlo, no hablarle, no levantarse de la cama y, si hace falta, cerrar la puerta de la habitación. Esta es una opción que también contemplan en VCA, donde insisten en no acudir al gato cuando maúlla ni siquiera para calmarlo.

Eso sí, el cambio no llega de un día para otro. Según el mismo artículo, al principio la conducta puede volverse más intensa, porque el gato se esfuerza más por conseguir lo que antes le funcionaba, algo que se conoce como estallido de extinción. Tocará hacer un esfuerzo extra.

Primero, descartar otras causas. Pero ignorarlo tiene sentido cuando el gato maúlla para reclamar algo, y la propia ASPCA recuerda que antes hay que comprobar que tiene el agua y el arenero en orden. Y si maúlla mucho, debería pasar por el veterinario, porque con la edad son más propensos a problemas como el hipertiroidismo o la enfermedad renal, que pueden provocar maullidos excesivos.

Cambiar su horario. La solución final acaba siendo ajustar las rutinas del gato a las de la casa, aunque esto no va a ser fácil. Los gatos son animales crepusculares con picos de actividad al amanecer y al anochecer, por lo que es normal que por las noches tengan más actividad. Por eso la guía sobre comportamiento nocturno de la sociedad protectora de animales de San Francisco (SF SPCA) recomienda una sesión de juego antes de acostarse y darle la comida principal justo antes de irse a la cama.

Esa combinación busca imitar la secuencia natural de caza, y según la especialista en conducta felina Paula Garber en la revista de la Pet Professional Guild, si después de jugar hasta cansarse el gato come, lo normal es que se asee y acabe durmiendo.

Y como no todos los gatos tienen la misma energía, merece la pena observar qué pide el tuyo y ajustar el juego y las comidas hasta dar con la fórmula que os deje dormir a los dos.

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En Coco y Maya | Emiliano Linardi, comunicador especializado en felinos: la persona favorita de los gatos suele ser la que respeta sus límites

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