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Emiliano Linardi, comunicador especializado en felinos: la persona favorita de los gatos suele ser la que respeta sus límites

  • Quien llena el comedero o busca al gato todo el día no tiene garantizado su cariño: cuenta más dejar que se acerque a su ritmo

  • El veterinario Manuel Manzano apunta en la misma dirección y recuerda que el gato "nos considera como un igual"

Yerlin Matu
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redaccion

Redacción Coco y Maya

Editor
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Si en tu casa convivís un gato y varias personas, quizá hayas visto que el animal se pega a uno de vosotros y no le hace tanto caso a las otras, incluso si una de ellas es la que le da de comer. Según el comunicador especializado en felinos Emiliano Linardi, esa preferencia tiene más que ver con la confianza que con la comida.

Lo que dice Linardi. Linardi explica que los gatos no suelen elegir a quien más comida les da: “Generalmente eligen a quien respeta sus límites y les transmite seguridad”. Según el especialista, eso ayuda a entender por qué algunos gatos ignoran a veces precisamente a quien más se esfuerza en acercarse a ellos.

Confianza antes que caricias. Una de las claves está en la confianza, que según Linardi se construye dejando que el gato decida cuándo acercarse en vez de insistir en que lo haga. En la práctica, eso pasa por no perseguirlo por la casa ni forzar el contacto. Vamos, que quien más caricias reparte no siempre es la persona favorita, porque suele serlo aquella con la que el animal ha ido construyendo una relación de confianza.

El carácter de cada gato. Pero no todos los gatos se relacionan igual con los miembros de una familia, ya que su personalidad, su temperamento y sus experiencias previas influyen en cómo establecen vínculos. La edad también cuenta, y el veterinario Manuel Manzano ha explicado que no es lo mismo un gato adulto que un gatito de pocos meses que llega nuevo a casa. También apunta que los gatos jóvenes e inquietos tienden a conectar con personas dinámicas, mientras que los adultos o más tranquilos suelen inclinarse por perfiles pausados.

El gato como un igual. “A diferencia del perro, el gato nos considera como un igual”, explica Manzano en ese mismo artículo, y de ahí que insistir para acariciarlo no siempre ayude: “Al gato, por lo general, no le gusta que el humano sea especialmente sobón”. Y el veterinario va más allá al sostener que “esa persona un poquito más distante tiende a ser, por lo general, la elegida”. Eso sí, tanto él como Linardi hablan de tendencias generales, o sea que no es una regla que se vaya a cumplir con todos los gatos, porque también depende de la personalidad de cada uno.

Esto explica una escena bastante habitual en muchas casas: mientras una persona intenta por todos los medios acercarse al gato, otra que simplemente se queda tranquila acaba convirtiéndose en su compañía preferida.

Imagen de portada | Yerlin Matu

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