Los países con más gatos son más felices, pero hay truco

Un estudio con datos de 93 países relaciona la cantidad de gatos con el bienestar de la población, aunque la pista más curiosa la da un parásito conocido, el Toxoplasma gondii

Raul Varzar
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redaccion

Redacción Coco y Maya

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Un equipo internacional de investigadores ha cruzado los niveles de felicidad de 93 países con el número de gatos que hay por cada 10.000 habitantes, y ha visto que allí donde hay más felinos la gente dice estar más satisfecha con su vida. No es un estudio concluyente ni que demuestre nada, de hecho esta relación viene por unos motivos diferentes al hecho estricto de tener o no tener gatos.

El estudio de Borráz-León y sus colegas en PLOS One, publicado el 30 de septiembre, mete además en la ecuación otros aspectos muy determinantes como la riqueza de cada país. También incluye la presencia de un parásito muy ligado a los gatos, el Toxoplasma gondii, y ahí es donde la historia se pone interesante.

Quién firma el estudio y qué datos ha medido. La noticia parte de un trabajo encabezado por Javier I. Borráz-León, del Instituto Nacional de Psiquiatría de México, junto a investigadores de las universidades de Turku (Finlandia), Letonia y Chicago. Han utilizado sólo datos públicos: la puntuación de felicidad de cada país, que es una media de 2022 a 2024 basada en encuestas de Gallup, la densidad de gatos, el PIB per cápita, el gasto sanitario y el porcentaje de embarazadas con anticuerpos contra el parásito, que sirve como indicador aproximado de cuánta gente se ha infectado.

Más gatos, más felicidad... y más dinero. La correlación entre gatos y felicidad que mostraron los resultados del estudio es de 0,62, una cifra bastante alta para este tipo de análisis. Pero los gatos no tienen la mayor correlación, ya que otros aspectos como el PIB per cápita (0,80) y los ingresos nacionales (0,78) la superan. En definitiva, los países ricos tienen a la vez más gatos y gente más satisfecha, pero los felinos no son el motivo principal.

El parásito que no se comportó como se esperaba. El Toxoplasma completa su ciclo en los gatos, que son los únicos animales que expulsan con las heces sus formas infectivas, según explica el posicionamiento sobre toxoplasmosis del Grupo de Medicina Felina de AVEPA, por lo que lo lógico era pensar que más gatos significaría más infecciones. Pero no fue así: los países con más felinos no tenían más exposición al parásito sino algo menos, aunque esa relación se quedó en el límite de lo estadísticamente significativo. La relación que sí apareció con claridad es la otra, que donde hay más infecciones recientes la felicidad es más baja.

Por qué no puedes sacar conclusiones sobre tu gato. Se trata de un estudio ecológico, que compara países y no personas, así que nadie ha comprobado si los dueños de gatos de esos países son más felices que sus vecinos sin gato. Los autores lo reconocen en su nota de prensa, donde admiten que no pueden decir que tener más gatos haga más feliz a la gente, y en el artículo añaden que la densidad de gatos mezcla mascotas, callejeros y asilvestrados, que no han controlado la urbanización ni el clima y que el índice de felicidad ya incluye en parte el PIB.

Cuando se pregunta a las personas. Los estudios que sí miden individuos dan una imagen menos redonda. En julio, la encuesta de la Universidad de Basilea a 2.328 adultos suizos no encontró diferencias entre quienes tenían mascota y quienes no en soledad, satisfacción con la vida o bienestar psicológico. Eso sí, el tiempo que se pasa cada día con el animal sí se asociaba, de forma tentativa, a un mayor bienestar, y tener un gato en casa iba ligado a un vínculo más fuerte con él.

El gato no es una esponja de estrés. Ya contábamos en Coco y Maya que otro estudio reciente de la Open University desmontaba la idea de que tu gato absorbe tu estrés, porque en los momentos de tensión una mayor interacción con el gato aparecía ligada a emociones negativas más fuertes, aunque la muestra de dueños de gatos era pequeña. Vamos, que la ciencia todavía no tiene una respuesta sencilla a la pregunta de si los gatos nos hacen más felices.

Lo que sí depende de ti: el parásito. La explicación que proponen los autores para su paradoja es que en los países ricos los gatos viven más dentro de casa, están vacunados y comen pienso, mientras que en los más pobres hay más gatos sueltos que cazan. Y eso encaja con lo que recoge AVEPA, que recomienda alimentar al gato con comida comercial y evitar que cace, recordando que un gato sólo expulsa el parásito durante una a tres semanas tras su primera infección y que las heces frescas no contagian. Por lo tanto, limpiar el arenero a diario corta el riesgo de contagiarte.

La carne cuenta más para contagiarse que el arenero. Según el mismo documento, las vías más habituales de contagio del parásito en personas son comer carne poco hecha, verduras mal lavadas o agua contaminada. No, acariciar a tu gato no transmite nada, aunque para las embarazadas se recomienda no limpiar el arenero en la medida de lo posible, o hacerlo con guantes si no queda más remedio. También recuerda que una mujer que ya pasó la infección está inmunizada, y se califica de “completamente injustificado” abandonar a un gato por un embarazo.

Lo que queda por saber. Los autores piden ahora estudios que sigan a las mismas personas durante años y que junten economía y biología, así que habrá que ver si la relación entre gatos y felicidad aguanta cuando se mida casa por casa. Mientras tanto, la parte del parásito sí tiene aplicación inmediata, y pasa por el pienso, la carne bien hecha y la pala del arenero.

Imagen de portada | Raúl Varzar

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