Bulldog francés, chihuahua, pomerania, staffordshire bull terrier y yorkshire. Según los datos disponibles de diferentes cuerpos policiales, estas razas repiten en las listas de las más robadas cada año. El microchip ayuda a recuperarlos, pero no impide que se los lleven.
El robo de perros no suele ser cosa del azar, porque quien se lleva un animal de la puerta de una tienda o de un jardín busca razas populares, caras y, a ser posible, fáciles de esconder. Por eso estas son razas que aparecen una y otra vez cuando se habla de perros robados.
Sin lista oficial en España, pero sí en Francia y Reino Unido. En España no hay ninguna estadística cenralizada que confirme estas razas, por lo que toca ir explorando las de distintos cuerpos policiales. En Francia sí hay datos, que mencionan razas como el pomerania, el american bully, el staffordshire bull terrier, el chihuahua y el bulldog francés. Mientras en Reino Unido la más robada fue el bulldog francés,
El chip no es un candado. El principal método para recuperar los perros suele ser usar el microchip, pero en casos como los que destapó la Guardia Civil de Zamora con la operación Berganza, a los perros se les extraían el microchip con un corte para que no se les pudiera identificar, lo que deja bastante claro hasta dónde llega esta herramienta. Y es que el chip sólo guarda un número, mientras que tu nombre figura en el registro de animales de tu comunidad autónoma. Sirve para demostrar que el perro es tuyo, pero no para evitar que alguien se lo lleve.
Qué dice la ley si te lo roban. El artículo 24.2.g de la Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales obliga a comunicar la pérdida o la sustracción del animal a la autoridad competente en un plazo máximo de 48 horas. Ese aviso no sustituye a la denuncia ante la Policía o la Guardia Civil, que es la que pone en marcha la investigación. La ley estatal entró en vigor el 29 de septiembre de 2023, pero en prácticamente todas las comunidades autónomas el microchip ya era obligatorio para los perros desde mucho antes.
Nada de dejarlo atado en la puerta. La misma ley prohíbe en su artículo 27.d mantener a los animales atados o deambulando por espacios públicos sin supervisión presencial, como te contamos al explicar que la Ley de Bienestar Animal prohíbe dejar a tu perro suelto en los lugares de acceso público. Vamos, que la clásica espera a la puerta del supermercado ya no es una opción. Los consejos que se dan en Francia van por el mismo camino, como no dejar al perro solo en un jardín que se vea desde la calle, utilizar una correa resistente o no contar a desconocidos demasiados detalles sobre él.
Lo que viene de Europa. El cambio más interesante apunta a la reventa, que es lo que hace rentable llevarse un pomerania o un bulldog francés. El Reglamento (UE) 2026/1818 relativo al bienestar de los perros y los gatos y a su trazabilidad obliga a que las bases de datos de los diferentes países sean interoperables y prevé un sistema público de verificación cuyo código tendrá que mostrarse en los anuncios de venta. Pero, aunque entró en vigor el 30 de agosto, su aplicación general no llega hasta el 31 de agosto de 2028, con plazo hasta 2030 para quienes comercializan perros. Habrá que ver si de verdad consigue secar ese mercado.
Mientras tanto, lo práctico. Lo que sí está en tu mano es guardar el número de chip fuera de la cartilla, una copia del documento del registro a tu nombre y un par de fotos recientes del perro. Son justo lo que vas a necesitar para avisar en esas 48 horas y para poner la denuncia.
Imagen de portada | Geo Chierchia
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