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Se buscan voluntarios para vivir gratis en un refugio en lo alto de una montaña a cambio de cuidar gallinas y otros animales de granja, perros rescatados y una finca ecológica con 400 olivos

Una familia de Tortosa pide experiencia con perros para pasar el invierno en su finca, y la ciencia explica por qué ese requisito tiene más sentido del que parece

Perros Jugando Sobre Malla Verde
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redaccion

Redacción Coco y Maya

Editor
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Una familia de Tortosa, en la provincia de Tarragona, está buscando a dos personas que quieran pasar el invierno en su finca. Está a unos 15 kilómetros de los núcleos urbanos y sin conexión a la red eléctrica ni al agua corriente, pero a cambio del alojamiento gratis tendrán que echar una mano con el refugio de perros levantado en su propio terreno.

El anuncio está publicado en Workaway, plataforma especializada en intercambios de alojamiento a cambio de ayuda o trabajo en las fincas. Sin embargo, en esta ocasión se pide algo que es menos habitual en este tipo de intercambios: que se tenga experiencia previa con perros y, a ser posible, en refugios.

Lo que ofrecen y lo que piden. Se ofrece la estancia de octubre a abril, teniendo que quedarse un mínimo de dos meses. También se piden unas cuatro o cinco horas diarias de trabajo durante cinco días a la semana, además de hablar español. A cambio se recibe alojamiento y dos comidas al día, con habitación dentro de la casa para las mujeres y una caravana junto a la vivienda para los hombres. Las tareas a realizar pasan por limpiar el refugio, dar de comer a los perros y llevarlos al veterinario cuando haga falta. También se pide cuidar de las gallinas, cortar el césped, trabajar el huerto y podar unos 400 olivos repartidos en dos hectáreas de cultivo ecológico, todo ello con energía solar, agua de lluvia y cobertura móvil, pero sin wifi.

La letra pequeña del anuncio. Uno de los detalles del anuncio es que también buscan ayuda con el cuidado de su hija, que está a punto de cumplir tres años, mientras ellos se ocupan de los perros. Tampoco aclaran cuántos perros tienen, sólo que son muchos y de diferentes tamaños y caracteres. Eso sí, el perfil acumula 34 valoraciones de otros voluntarios, la mayoría muy positivas, aunque algunas avisan de que el trabajo es exigente.

Por qué la experiencia es imprescindible. Un refugio no es un sitio tranquilo para un perro, ni siquiera cuando está bien llevado. El estudio de la Universidad de Utrecht sobre cortisol en el pelo de perros de refugio siguió a 52 perros y comprobó que, tras seis semanas en el centro, la hormona del estrés había subido de 16 a 21,8 picogramos por miligramo de media. Esto se debe a la convivencia con muchos otros perros, de salir menos y de haber perdido un entorno familiar. Y es que muchos de esos perros ya llegan con su historia a cuestas, porque los problemas de comportamiento están detrás del 9,8% de los abandonos de causa conocida, según el estudio Él Nunca Lo Haría de la Fundación Affinity, así que en un refugio te vas a encontrar perros que necesitan a alguien que sepa leerlos.

Las protectoras de tu ciudad también buscan manos. Si lo que te mueve son los perros y no tanto la vida en la montaña, la necesidad está mucho más cerca. Según la Fundación Affinity, las protectoras recogieron 285.720 perros y gatos en 2025, de ellos 169.268 perros, el 39% de las entidades no tiene ni un empleado pagado y alrededor de la mitad funciona con menos de diez voluntarios. Y como el artículo 23.1.f de la misma Ley de Bienestar Animal obliga a los centros públicos de protección animal a tener programas de voluntariado o colaboración con entidades, seguro que los de tu pueblo o ciudad estarán abiertos a recibir ayuda.

Dos noches que se notan. Y no hace falta irse medio año para que un perro de refugio lo note. Un estudio de Lisa M Gunter, doctora en Neurociencia Conductual y Psicología Comparada, llevó a 207 perros de cinco refugios de Estados Unidos a pasar una o dos noches en casas de acogida, y el cortisol en su orina bajó durante esa escapada para volver a los niveles de antes en cuanto regresaron al centro. Por eso la salida que de verdad marca la diferencia es la definitiva, cuando un perro es adoptado, pero mientras eso pasa toda la ayuda de voluntarios ayuda y mucho.

Imagen de portada | Workaway

En Coco y Maya Se buscan voluntarios para vivir gratis en una casa rural en Gerona a cambio de trabajar 15 horas semanales ayudando en tareas domésticas, reparando bicicletas y cuidando de una gata

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