
La Academia Canadiense de Nutrición Veterinaria y Purina recomiendan repartir la ración en al menos dos comidas a horas fijas
Una rutina estable ayuda a controlar el peso del perro y a detectar a tiempo cambios en su apetito
Aunque siempre solemos tener clara la hora a la que comemos nosotros, los horarios a los que le damos de comer a nuestros perros a veces son más improvisados, y en ocasiones les ponemos el pienso cuando viene bien o cuando nos acordamos. Pero el horario también importa para tu perro, y muchos adiestradores coinciden en uno concreto: una primera comida entre las ocho y las nueve de la mañana y otra entre las cinco y las siete de la tarde.
Animales de costumbres. Debemos tener en cuenta que los perros se adaptan enseguida a los ritmos de la casa, igual que las personas. Según una guía de la Academia Canadiense de Nutrición Veterinaria, cuando comen siempre a las mismas horas sus organismos aprenden a esperar la comida en esos momentos. Esta rutina es positiva no solo para que no pida comida a deshoras, sino que también le da seguridad frente a cambios como la llegada de un bebé o unos días con un cuidador.
Dos comidas mejor que una. Pero, ¿cuántas veces al día? La misma guía explica que el estómago del perro se vacía en pocas horas y que, tras unas ocho o diez horas vacío, empieza a mandar al cerebro señales de hambre, motivo por el que recomienda al menos dos comidas diarias. Y Purina recuerda en su guía de alimentación que la mayoría de los veterinarios aconsejan dos para un perro adulto y sano, una por la mañana y otra por la noche.
El plato como chivato. Darle de comer a horas fijas también te sirve para controlar cuánto come. Según la misma guía de Purina, la alimentación programada “te permite darle a tu perro la cantidad adecuada en cada comida para ayudar a que mantenga un peso saludable”, además de vigilar su apetito. De hecho, la guía canadiense señala que si un perro deja el plato a medias es una señal de que algo no va bien y conviene ir al veterinario.
La letra pequeña del reloj. Eso sí, la guía de la academia canadiense no fija horas concretas, sino que explica que el número de comidas depende de cada perro y del horario de la familia.
Y hay problemas de salud, como la diabetes, que obligan al perro a comer a horas determinadas, así que en esos casos quien mejor puede marcarte el reloj es su veterinario, tal y como recomienda la propia guía.
Foto | M Burke
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