HOY SE HABLA DE

Juan Manuel Liquindoli, veterinario especialista en comportamiento: "Dar un premio a tu perro cuando llegues a casa no sirve de nada, el animal no llega a entender el motivo."

  • El especialista en comportamiento canino explica que la recompensa tiene que llegar justo después de la conducta que quieres reforzar

  • Distingue entre enseñar algo concreto, con el condicionamiento operante, y quitarle el miedo al veterinario, con el condicionamiento clásico

Ayla Verschueren Nghiszbo4 Unsplash
Sin comentarios Facebook Twitter Flipboard E-mail
redaccion

Redacción Coco y Maya

Editor
redaccion

Redacción Coco y Maya

Editor

Darle un premio a tu perro cuando volveis del paseo o cuando salís del veterinario no es tan buena manera de premiarlo con refuerzo positivo. Así lo asegura el educador canino Juan Manuel Liquindoli, que advierte de que ese gesto no siempre sirve, ya que el momento en el que llega el premio importa tanto como el premio en sí. Según el experto, si el animal no relaciona el premio con lo que acaba de hacer difícilmente va a aprender que se trata de una conducta que queremos que repita.

El premio que llega tarde. Liquindoli lo explicó de forma rotunda: “Darle premios a los perros cuando se portan bien no sirve para nada, el animal nunca aprendió por eso”. Su ejemplo es la visita al veterinario: si la recompensa llega al final, el perro no tiene por qué asociarla con haberse portado bien. “Puede servir como un mimo, pero no llegó a relacionar una cosa con otra”.

Premiar en el momento justo. Otra cosa es cuando lo que quieres es enseñarle una conducta concreta, como que venga cuando le llamas, y ahí entra en juego lo que se llama el condicionamiento operante. Si el perro se acerca al oír la llamada y recibe el premio en ese mismo instante, la recompensa aparece como consecuencia de lo que acaba de hacer, y Liquindoli lo explica así: “Ahí sí funciona como premio, porque viniste, hubo una consecuencia positiva”.

De hecho, el manual veterinario de MSD recoge que en este tipo de aprendizaje las consecuencias aumentan o reducen la probabilidad de que una conducta se repita, que la recompensa tiene que darse de forma inmediata y que una conducta que deja de reforzarse acaba extinguiéndose. Pero si no hay una relación clara en el tiempo entre lo que hace el perro y la recompensa, el premio no llega a reforzar nada. Vamos, que si le das el premio cuando ya ha pasado un tiempo de la acción y el perro ya está pensando en otra cosa, es muy difícil que lo relacione y sepa qué ha hecho exactamente para merecerlo.

Cambiar lo que siente. Todo esto cambia cuando en vez de querer enseñarle algo simplemente quieres reducir su miedo y estrés en alguna situación. Para eso Liquindoli propone recurrir al condicionamiento clásico, que sirve para vincular una situación con una experiencia emocional diferente.

Si por ejemplo llevas a tu perro a una consulta donde hay estímulos incómodos como subir a una camilla elevada, los ruidos, o que lo manipule un desconocido, el veterinario propone darle pequeños trozos de comida mientras todo eso ocurre para que se tranquilice. Y la misma idea puede utilizarse con otras situaciones que le dan miedo, como los viajes en coche.

El premio no hace milagros. Eso sí, el propio Liquindoli insiste en que una recompensa puede servir para enseñar una conducta, pero no necesariamente basta para resolver un miedo. Y el manual de MSD añade que cada exposición que acaba mal puede condicionar más miedo, por lo que el estímulo tiene que rebajarse hasta un nivel que no lo provoque e irse subiendo poco a poco, sin ir más rápido de lo que tolera cada animal.

La ética detrás del premio. La forma de premiar también dice algo de cómo educamos. Un estudio de la Universidad de Copenhague con la Universidad de Edimburgo, preguntó a 500 dueños de perros de Estados Unidos por sus métodos y por sus ideas sobre los animales. Quienes los veían como algo al servicio de las personas recurrían más a métodos basados en el castigo que quienes defendían su bienestar o sus derechos.

Pero la propia universidad avisa de que la muestra no es representativa y de que el trabajo se centra sólo en la relación entre esas dos cosas, por lo que no sirve para saber cuántos dueños educan de una manera u otra.

Foto | Ayla Verschueren

En Coco y Maya | Alessia Saguato, veterinaria: "Consideramos normal gastar dinero en un móvil de última generación, pero vemos los gastos veterinarios como algo extraordinario"

Inicio