Una ballena que puede medir hasta 12 metros no debería pasar precisamente desapercibida, pero la de Omura suele conseguirlo bastante bien. Por eso tiene mérito lo que ha grabado el biólogo marino Mark Erdmann a principios de año en el estrecho de Dampier, en Raja Ampat, Indonesia: uno de estos animales alimentándose de krill, captado con un dron.
Un vecino que pocos ven. Erdmann, director ejecutivo de la iniciativa de conservación de tiburones ReShark, suele organizar ocasionalmente cruceros de conservación con la empresa Silolona Sojourns, y a bordo del Silolona, uno de sus barcos, vio algo que a casi todos los visitantes se les escapa. Y es que, según él mismo, “aunque los turistas que visitan Raja Ampat rara vez se fijan en ellas, las ballenas de Omura viven allí todo el año”.
Grande, pero escurridiza. Pese a su tamaño, que la organización Whale and Dolphin Conservation (WDC) sitúa en un máximo de 12 metros, no es fácil localizar a esta especie en el agua, lo que complica estudiarla. De hecho, la propia WDC asegura que se sabe tan poco de ella que “los científicos no están seguros de cuántas existen ni de lo raras que son”.
Un soplido discreto. Una pista de que tienes una de ellas cerca es verla exhalar en la superficie, aunque su resoplido es poco llamativo, según la Institución Oceanográfica Woods Hole. Eso pasó en el Silolona: “La tripulación, con vista de lince, divisó el soplido de la ballena a lo lejos”, cuenta Erdmann, que lanzó su dron y la encontró “alimentándose activamente de enjambres de krill en la superficie”.
Bocados de agua y krill. Desde el aire, Erdmann pudo ver la escena con todo detalle. Estas ballenas son rorcuales filtradores, con la garganta surcada por pliegues que se expanden al comer y les permiten tragar mucha más agua de golpe. Vamos, que cada bocado es una mezcla de agua y comida que luego toca separar.
Y esto es precisamente lo que se ve en la grabación del dron. “Al final del clip se puede ver cómo la ballena se lanza hacia delante y abre mucho la boca para tragar una enorme bocanada de krill y agua que luego filtra a través de sus barbas”, detalla Erdmann.
Foto | Mark Erdmann, Silolona Sojourns
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