Israel Pérez Asín, veterinario asegura que: “Si tu perro moja toda la casa cada vez que bebe agua, puedes enseñarle a secarse él solo con este ejercicio basado en el refuerzo positivo”

  • El método solo pide una toalla junto al bebedero, premios y paciencia, y se apoya en reforzar cada acercamiento del perro

  • El mismo veterinario recuerda que beber mucho puede ser normal con calor o ejercicio, pero también una señal de diabetes o de problemas renales

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Redacción Coco y Maya

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Llegas a casa después de un paseo largo, tu perro se lanza al bebedero con ansia y, cuando por fin levanta la cabeza, el suelo está encharcado y te toca sacar otra vez la fregona. Pero esa escena tiene arreglo, según el veterinario Israel Pérez Asín, que divulga consejos de salud animal en su proyecto Tu Veterinario Online. Su propuesta consiste en enseñar al perro a secarse el hocico él solo con una toalla y refuerzo positivo.

Premiar lo que quieres que repita. Pérez Asín resume así en qué consiste el refuerzo positivo: “Consiste en premiar los comportamientos que queremos que repita. Esto ayuda a que el aprendizaje sea una experiencia agradable y con el tiempo los hará porque le resultará beneficioso”. Y es que el Manual de veterinaria de MSD recomienda el refuerzo positivo en lugar del castigo y señala que los perros entrenados con recompensas tienen menos problemas de comportamiento y menos miedo.

Para ponerlo en práctica sólo necesitas una toalla junto al bebedero, unos premios que le gusten a tu perro y bastante paciencia.

Que la toalla le interese. El primer paso es dejar la toalla siempre en el mismo sitio y premiar cualquier curiosidad que muestre hacia ella. “Deja que la huela, que la toque, que se acerque”, aconseja el veterinario.

Y si después de beber se frota el hocico de forma natural, aunque sea por casualidad, toca aprovecharlo: “marca ese momento con un sí y dale un premio. Ese momento vale oro”. Vamos, que la casualidad también entrena.

Poco a poco, y con palabra clave. A partir de ahí, se trata de ir premiando de forma progresiva cada contacto con la toalla hasta que el perro se frote el hocico tras beber. Cuando lo haga de forma constante, Pérez Asín recomienda añadir una palabra como “seca” justo antes de que lo haga.

Eso sí, el ritmo lo marca cada perro. “Nunca hay que forzarlo ni obligarlo. Si para él es un juego y cada vez que lo hace tiene recompensa, aprenderá mucho más rápido”, recalca.

Cuando beber mucho es una pista. En otro vídeo de su Instagram, según recoge el mismo diario, el veterinario advierte de que beber más de lo habitual puede ser normal con calor o tras hacer ejercicio, pero también una de las primeras señales de una enfermedad. De hecho, un documento de formación de la Asociación de Veterinarios Españoles Especialistas de Pequeños Animales (AVEPA) sitúa el fallo renal, la piómetra, el síndrome de Cushing y la diabetes mellitus como las causas más frecuentes de que un perro beba y orine más de la cuenta.

Sobre la diabetes, Pérez Asín explica que “además de beber mucho, algunos perros orinan más. Y pueden perder peso, aunque sigan comiendo con normalidad”, unos signos que recoge también el Manual MSD, aunque este habla además de un aumento del apetito. Del riñón, el veterinario dice que “cuando los riñones no funcionan correctamente, el cuerpo necesita beber más agua para compensarlo”. En la enfermedad renal crónica, según el mismo manual, la sed y la micción excesivas suelen ser los primeros signos.

Piómetra y Cushing. Completan la lista la piómetra, una infección grave del útero que afecta a perras no esterilizadas. Y también el síndrome de Cushing, un trastorno hormonal causado por un exceso crónico de cortisol que, según el documento de AVEPA, suma a la sed un apetito excelente y un abdomen péndulo.

En el extremo contrario está quien bebe demasiado poco. La veterinaria María Vetican, también citada por La Vanguardia, recomienda vigilar cuánta agua toma tu mascota y apostar por una dieta más húmeda si no llega a lo necesario: “Si bebe menos de lo que le toca esto puede promover problemas urinarios como cristales en la orina, enfermedades renales o deshidratación”.

Foto | Jamie Trinh

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