Cuando un gato de una colonia de Gijón aparece herido, una de las primeras preguntas es quién paga el veterinario. Pues desde el 2026 lo va a hacer el Ayuntamiento de la localidad, a través de un convenio de 25.000 euros con el Colegio Oficial de Veterinarios del Principado de Asturias que la Junta de Gobierno tenía previsto aprobar el 6 de octubre de 2026. La Concejalía de Medio Ambiente y Sostenibilidad lo presenta como parte de su obligación legal de cuidar de los gatos callejeros de la ciudad.
Lo que dice la ley. Y es que esa obligación viene en la Ley 7/2023 de bienestar animal, que encarga a los ayuntamientos la gestión de los gatos comunitarios y los obliga a asumir, con veterinarios colegiados, la atención sanitaria de los que la necesiten. Además, exige para todos ellos microchip a nombre de la administración local y esterilización. Gijón lo aplica con el programa CER, que consiste en capturar a los gatos, esterilizarlos y devolverlos a su colonia.
Más gatos censados y esterilizados. Los números que maneja la concejalía hablan de 306 colonias registradas, de las que 285 siguen activas, y de 2.489 gatos censados, frente a las 223 colonias y los 2.117 gatos del censo anterior. De esos 2.489 gatos, 1.812 están esterilizados, un 72,8%, mientras que al inicio del mandato el porcentaje rondaba el 60%. Vamos, que casi tres de cada cuatro gatos censados ya no pueden reproducirse.
Más manos y más dinero. Pero el censo no es lo único que crece, también lo hace la red que atiende las colonias. Al empezar el mandato había 140 cuidadoras y tres asociaciones, y ahora son 271 personas, 254 de ellas en activo, y seis entidades colaboradoras. El presupuesto para controlar las colonias ha pasado de 18.000 a 129.000 euros, aunque el concejal del área, Rodrigo Pintueles, que figura en las actas municipales por el PP, habló de “casi 125.000 euros” y aseguró que eso multiplica por cinco lo que destinaba el gobierno municipal anterior.
Qué cubre el convenio. Según Pintueles, el acuerdo “nos permite dar un paso más y garantizar que, además del control poblacional, los animales de las colonias registradas tengan una respuesta coordinada cuando necesiten atención veterinaria”. En la práctica, eso supone la asistencia clínica y la hospitalización de los gatos heridos de colonias registradas, también cuando su vida corre peligro. Las protectoras y las cuidadoras autorizadas se encargan de recogerlos y llevarlos a la clínica bajo la supervisión de la concejalía.
Turnos y microchip. Eso sí, el reparto entre clínicas no es libre. El Colegio organizará turnos rotatorios entre los centros que se adhieran, teniendo en cuenta la zona y la cercanía a cada colonia. Antes de intervenir, cada clínica comprobará el microchip del gato y a nombre de quién está, lo identificará y pasará su titularidad al Ayuntamiento cuando corresponda. De hecho, el Colegio ya anuncia en su web la campaña de atención a gatos heridos y da el convenio por firmado.
A todo esto se suma el plan municipal para reformar el centro de protección animal de Serín, cuya tramitación ya anunció Pintueles en febrero de 2024.
Foto | Jonathan Ansel Moy de Vitry
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