
The Yellow Dog Project popularizó en 2012 el lazo amarillo para perros que necesitan espacio, y hoy ese color forma parte de un código con más tonos
Marcas como Friendly Dog Collars venden collares con este semáforo, aunque se trata de un código no oficial
Si alguna vez te has cruzado con un perro que lleva un lazo o un collar de color rojo, quizá pensaste que a su humano simplemente le gustaba cómo le quedaba. Pero ese detalle suele tener otra intención, porque forma parte de un código de colores informal con el que muchos dueños avisan de que su perro necesita espacio y de que no conviene tocarlo, llamarlo ni darle de comer sin preguntar antes.
Qué significa el rojo. El rojo se asocia con la precaución, y según una guía sobre colores de collares de Pooch & Mutt suele indicar que tienes que mantenerte a distancia, ya sea porque el perro se pone ansioso o puede reaccionar de forma agresiva cuando alguien se le acerca. También puede ser porque se pone nervioso con los desconocidos, porque tiene algún problema de salud o, sencillamente, porque no disfruta de que lo toquen.
Eso sí, que lleve un lazo rojo no quiere decir que el perro sea agresivo sin más, sino que en ese momento está pidiendo espacio, así que ante la duda lo mejor es preguntar a la persona que lo acompaña antes de acercarte o intentar interactuar con él. De hecho, esto es algo que conviene hacer con todos los perros tenga o no tenga un lazo rojo.
Un semáforo para el collar. Algunas marcas de accesorios para mascotas han convertido este lenguaje en producto. Es el caso de la británica Friendly Dog Collars, que organiza sus collares y correas en un sistema de semáforo de colores con mensajes bordados y categorías como “Caution” (precaución) o “Adopt Me”. Pero la propia marca advierte de que ese sistema debe utilizarse solo como una guía, y la misma guía de Pooch & Mutt lo describe como un código no oficial entre dueños, sin ninguna ley que lo regule.
Todo empezó con el amarillo. En 2012, la adiestradora canina Tara Palardy puso en marcha en la ciudad canadiense de Red Deer The Yellow Dog Project, una campaña inspirada en una idea parecida que había visto en un cartel sueco en internet, según contaba entonces el periódico local Red Deer Express. Su objetivo era que la gente aprendiera a preguntar a la persona que acompaña al perro antes de acercarse.
Y el proyecto definía así en su web a los perros a los que iba dirigido: “Los Yellow Dogs son perros que necesitan espacio. No son necesariamente perros agresivos, sino que más a menudo son perros con problemas de miedo, con dolor por una cirugía reciente, perros de rescate o de refugio que aún no han recibido suficiente entrenamiento o no dominan la obediencia, perros que se están entrenando para trabajar o dar servicio, que están de servicio o por otros motivos propios de cada perro”, según recoge iHeartDogs, que cita esa definición. El amarillo también puede identificar a los perros que están en adopción, de acuerdo con Pooch & Mutt.
El resto de la paleta. El código no se queda en el rojo y el amarillo. Según la misma guía, el verde identifica a un perro sociable con personas y con otros perros, aunque incluso entonces es de buena educación preguntar antes, mientras que el naranja avisa de que el animal se lleva bien con la gente pero no con otros perros. El azul suele utilizarse para perros de servicio o en formación, a los que conviene no distraer, el blanco señala a perros sordos o ciegos, que se asustan con más facilidad, y el morado pide que no le des comida, porque puede seguir una dieta especial o tener algún problema de salud.
Qué hacer si te cruzas con uno. Lo principal es respetar su espacio, lo que significa no acercarte ni intentar tocarlo, pero tampoco gritarle para llamar su atención ni mirarlo fijamente a los ojos, algo que un perro puede interpretar como una amenaza, según la guía de control animal del Ayuntamiento de Somerville. Si vas en la misma dirección, lo más sensato es dejarle pasar con margen o cambiar de acera.
Y si tú también vas con tu perro, toca sujetarlo y dejar que el otro pase tranquilo, sin permitir que se acerque a olfatearlo, como también aconseja Pooch & Mutt.Con los niños conviene tener especial cuidado, porque suelen sentirse atraídos por los perros y pueden intentar acariciarlos o abrazarlos sin saber que ese animal necesita tranquilidad, de modo que lo mejor es explicarles por qué no deben acercarse.
Foto | Helena Lopes
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