
Varias guías de bienestar animal coinciden en que la raza necesita calma, un refugio propio en casa y ejercicio en espacios seguros
Cada ejemplar tiene su ritmo de adaptación, y el adiestramiento con recompensas ayuda a ganarse su confianza
Cuando pensamos en un galgo nos lo solemos imaginar corriendo a toda velocidad, porque históricamente siempre se le ha asociado a las carreras. Pero cuando tienes uno en casa descubres su otra cara: perros sensibles, afectuosos y por lo general tranquilos, capaces de adaptarse a la vida en familia. Y es que la organización veterinaria británica PDSA describe en su ficha del galgo inglés a un perro gentil, sensible y muy cariñoso.
Mucho sofá, pero respetando sus tiempos. Con sus necesidades físicas y emocionales cubiertas, muchos galgos pasan buena parte del día descansando. Pero tal y como recuerda la guía de Animal Welfare Victoria, cada uno tiene su propia personalidad y puede arrastrar experiencias previas que condicionen su comportamiento, así que te toca respetar sus tiempos y evitar lo que le asuste o estrese.
Un rincón seguro para él. Como pueden ser sensibles a los ruidos fuertes, a los cambios bruscos y al exceso de estímulos, les ayuda tener su cama en una zona tranquila a la que retirarse, una especie de refugio. La protectora británica Dogs Trust añade en su guía sobre espacios seguros que ese rincón se vuelve especialmente importante con fuegos artificiales o visitas, que suelen ser estímulos que rompen su rutina.
Pero es importante que toda la familia respete ese rincón, porque obligarle a quedarse en una situación que le asusta puede aumentar su estrés. Por otro lado, si dejas que tenga una salida segura y su refugio cuando quiera esconderse estarás ayudándole a ir adaptándose poco a poco.
Velocista, no maratoniano. Su velocidad no implica correr durante horas, y prefiere un par de buenas carreras a kilómetros de paseo, siempre en zonas cerradas. Vamos, que paseos, juegos, trotes moderados y actividad controlada en espacios seguros suelen bastar, aunque con descanso después para evitar sobreesfuerzos, porque suelen tener poco fondo.
Para educarlo, la Sociedad Veterinaria Americana de Comportamiento Animal (AVSAB) recomienda utilizar únicamente métodos basados en recompensas, algo aún más importante en un perro tan sensible. Si a esos premios les sumas una socialización progresiva y rutinas previsibles que le ayuden a asentarse, irás ganándote su confianza y reforzando el vínculo.
Foto | Juan Gomez
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