
Detrás de su fama de perro guardián hay una raza apegada a su familia, con una enfermedad cardiaca que obliga a revisarla cada año.
El estándar oficial de la raza lo describe como un perro amistoso y muy apegado a su familia, aunque en comunidades autónomas como en la Comunitat Valenciana sigue figurando en la lista de perros potencialmente peligrosos. Sin embargo, lo que realmente pasa es que son muy protectores.
El dóberman tiene fama de perro serio, de los que se quedan quietos junto a la puerta mirando todo lo que pasa a su alrededor. Y esa imagen tiene bastante de verdad, aunque no por los motivos que suele pensar la gente. Tal y como dice la descripción del dóberman del American Kennel Club, se trata de un perro leal, vigilante, intrépido y obediente. Su instinto de protección es tan marcado que suele estar pendiente de los desconocidos, de cualquier movimiento o de las situaciones nuevas, sobre todo cuando percibe que su familia puede estar en peligro.
Vigilante no quiere decir agresivo. Esa atención constante no implica necesariamente agresividad, y que lo que busca la raza es estabilidad, confianza y un entorno sociable. Pero el estándar del dóberman de la Federación Cinológica Internacional va todavía más lejos. Describe su carácter como “esencialmente amistoso y pacífico. Muy dependiente de la familia” y considera tanto la agresividad como la timidez extrema faltas que descalifican al perro. Vamos, que un dóberman agresivo no es un dóberman de manual, sino uno que se aleja del estándar de su propia raza.
Socializarlo pronto y sin castigos. Para que ese instinto no acabe convirtiéndose en desconfianza, la recomendación es empezar con las órdenes básicas a partir de las 8 semanas, durante sus primeros 16 meses de vida socializarlo de forma gradual. Debes hacerlo con sesiones cortas, constantes, y basadas en el refuerzo positivo, no recurriendo nunca al castigo físico. Un dóberman adulto también puede aprender, aunque requerirá más paciencia, y en cualquier caso va a necesitar ejercicio y estimulación mental para canalizar toda su energía. Y si te cruzas con uno que todavía recela de los extraños, recuerda el consejo del adiestrador canino Alan Peiró sobre cómo saludar a un perro: la mano por debajo del hocico y dejar que te huela antes de tocarlo.
En la Comunitat Valenciana, potencialmente peligroso. A nivel estatal el dóberman no está en la lista de perros potencialmente peligrosos, que tras la entrada en vigor de la Ley de Bienestar Animal se mantuvo con sus ocho razas de siempre. Pero las comunidades autónomas pueden ampliarla, y el anexo II del Decreto 145/2000 de la Generalitat Valenciana lo incluye junto a otras trece razas como el bullmastiff, el dogo de Burdeos o el mastín napolitano. Se trata de una clasificación administrativa que se hace por raza y no por cómo se comporta cada perro. Pero obliga a sus dueños en esa comunidad a cumplir los mismos requisitos que los de cualquier otro perro potencialmente peligroso.
Las orejas cortadas ya no tienen cabida. La imagen clásica del dóberman con las orejas puntiagudas y el rabo cortado no es la de la raza cuando nace, y el propio estándar de la FCI pide que ambas se dejen naturales. Además, el artículo 27.b de la Ley 7/2023 de Bienestar Animal, en vigor desde finales de septiembre de 2023, prohíbe practicar a los animales de compañía cualquier mutilación o modificación corporal permanente. Sólo se libran las intervenciones terapéuticas, no las que tienen un motivo estético o funcional.
Imagen de portada | Joshual Daniel
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