Cómo puedes adelantarte y preparar la casa para la llegada de un nuevo gato

Cómo puedes adelantarte y preparar la casa para la llegada de un nuevo gato
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La llegada de un gato a casa es una experiencia preciosa, pero también una época repleta de idealizaciones, dudas, frustraciones y miedos. ¿Qué necesitamos para dejarlo todo listo? ¿Se adaptará rápido a la nueva rutina? ¿Qué es normal y qué no? ¿Y cómo lo hacemos si ya hay otros gatos o perros en casa?

En cualquier caso, el cachorro o el gato adulto será separado de un contexto conocido y deberá adaptarse a una nueva rutina y a otra familia, lo que le llevará unos días o semanas. Así, hay una serie de situaciones que el animal deberá gestionar con tu ayuda, pero también muchas cosas que puedes tener en cuenta para facilitar e incluso acelerar esa adaptación.

Primero, establece una zona(s) segura(s)

Casi siempre, se habla primero de una larga lista de objetos que vais a necesitar. (Aquí la tienes un poco más abajo.)

Lo prioritario, no obstante, es que reserves un espacio tranquilo, fresco, ventilado y seguro para la llegada del gato. Intenta que no sea un lugar de paso y que cuente con todos los recursos de los que vamos a hablar a continuación. Trataremos de asociar este espacio a un lugar de calma y referencia para el felino y, poco a poco, iremos abriendo y facilitando el acceso al resto del hogar. Las feromonas sintéticas pueden ayudarnos también.

Este punto es básico cuando convivimos con varios animales o con animales de diferentes especies (perros, gatos) que necesitan de una primera fase de convivencia por separado. Así, el gato contará con un espacio seguro para las primeras semanas en las que no puede estar (o no quiere) estar con el perro de la familia o se siente inseguro ante las visitas o el ruido de una tormenta.

Prepara una lista con lo que necesitaréis

Antes de la adopción, habla con tu veterinario para cerrar los trámites administrativos y el papeleo: revisión, vacunación, identificación mediante el microchip... Es un buen momento para revisar un seguro de salud también.

Si nunca has tenido gatos, un etólogo o un educador felino pueden ayudarte a aclarar dudas y a sentirte más seguro durante todo el proceso.

En casa, sería interesante contar con:

  • Un trasportín adaptado al tamaño de tu gato (¡es buena idea que se acostumbre a él desde pequeño!)
  • Cuencos grandes para el agua y la comida: mejor metálicos o de cerámica para evitar reflejos, que no suelen gustar mucho a los gatos
  • Varias cajas de arena o areneros: infórmate de que tipo de arena y areneros tenían en la protectora o en el criador e intenta utilizar uno similar para que lo reconozca y asocia sin dificultad
  • Por lo menos, un rascador para trepar o afilarse las uñas: si le ofrecemos opciones, probablemente tus sofás no resulten tan interesantes...
  • Gran variedad de juguetes: ¡recuerda que los gatos, a diferencia de los perros, suelen preferir juguetes blandos y que se basen en el instinto de caza (perseguir, abalanzarse, atrapar, etc.)
  • Algún objeto del lugar de procedencia, que puede ayudar a realizar una asociación positiva y una adaptación más rápida al nuevo contexto: ¡contar con estos objetos en la zona segura es de vital importancia!
  • Cama, iglú, zona de descanso elevada... Una buena opción son los espacios de juego con rascadores y zonas de descanso a diferentes alturas.

Además, ten presente que necesitarás material de cepillado y de aseo, hierba gatera y comida adaptada a la edad y el estado de salud. Para esto último, habla con la protectora o con el criador, ya que no es el mejor momento para hacer un cambio de alimentación y, de hacerse, mejor saber qué ha estado comiendo hasta ahora y realizarlo de forma progresiva.

Apóyate en el enriquecimiento ambiental

El enriquecimiento ambiental es una metodología basada en cubrir las necesidades naturales de un animal en un ambiente artificial. Pese a tratarse de animales domésticos, los perros y los gatos también pueden beneficiarse de rutinas más divertidas.

Preparar La Casa Llegada Nuevo Gato Otros Animales

Así, una vez tu gato esté cómodo en casa, puedes:

  • Utilizar dispensadores de comida o juguetes caseros (de más sencillo a más complejo) para que el gato tenga que extraer comida mediante actividades de forrajeo: alimento dentro de bolas de papel, juegos de inteligencia...
  • Crear espacios de juego en casa con cartón, papel u otros materiales de usar y tirar que permitan al gato esconderse, jugar con nosotros o entretenerse con cambios en el ambiente.
  • Introducir juguetes con temporizador, juguetes interactivos y espacios a diferentes alturas que favorezcan la variedad.

Mejora vuestra relación desde el primer día

Para crear una buena relación con toda la familia, el juego y la comida son dos generadores de vínculo excelentes. Realizar ejercicios de obediencia, juegos de inteligencia o sesiones de juego basadas en la caza (perseguir objetos y, sobre todo, atraparlos de vez en cuando para evitar frustración) son buenas opciones.

Sí es cierto que, aunque los gatos pueden aprender de forma similar a un perro, no es tan habitual realizar actividades basadas en el aprendizaje de habilidades u obediencia, aunque sí perfectamente posible. Tampoco forzaremos al gato a ser acariciado, pero sí que aprovecharemos para potenciar todo lo posible las conductas afiliativas, como dormir juntos, acicalarle, jugar o acariciar las zonas de su cuerpo que le gustan.

Si hay otros animales...

Si convivimos con otros perros o gatos, nos aseguraremos de que las interacciones son positivas y buscadas por ambas partes. Cuando el nuevo gato conozca a un perro es importante que sea este quien decida ir hacia el perro y nunca a la inversa, por lo que puede ser útil tener bajo control al perro: sea mediante herramientas de paseo o una buena obediencia.

Una buena estrategia para iniciar la convivencia podría ser:

  • Contacto indirecto mediante olores: dejar una pieza de tela del nuevo gato al otro animal, y viceversa
  • Contacto indirecto con barrera por medio
  • Contacto directo de poca duración y bajo control; siempre intentaremos reforzar conductas positivas para ambos animales y no incentivar el instinto de caza (no dejar que el perro persiga al gato)
  • Interacciones cortas en la misma habitación
  • Contacto directo de mayor duración, con experiencias positivas para ambas partes y conductas orientadas al compañero

¡Poco a poco, se harán grandes amigos! Pero como cualquier relación requiere de tiempo, paciencia y buenas experiencias.

En resumen, recuerda: reserva una zona segura para el gato, escoge una gran variedad de objetos para enriquecer su ambiente y construye la relación día a día, respetando los tiempos de aprendizaje y el espacio que el nuevo integrante te pide en cada momento.

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