Los científicos que se empeñan en hablar con las ballenas, o cómo el machine learning podría ser la herramienta para traducir a los animales

Los científicos que se empeñan en hablar con las ballenas, o cómo el machine learning podría ser la herramienta para traducir a los animales
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¿Recuerdas la película de Disney, UP? Si así es, probablemente también recuerdes al adorable Dug, el perrete que acompaña a los protagonistas en sus aventuras y que tiene un collar capaz de traducir su lenguaje al humano a tiempo real. Esto nos suena a ciencia ficción, ¿verdad? Pues cada vez estamos más cerca de alcanzarlo gracias al aprendizaje automático (también conocido como machine learning y a la Inteligencia Artificial (IA).

Los sistemas de aprendizaje automático o machine learning utilizan algoritmos para detectar patrones en grandes colecciones de datos y han servido para crear los asistentes de voz, capaces de reconocer la forma de hablar; los software de transcripción que convierten el habla en texto; y las herramientas digitales que traducen entre lenguas humanas.

Desde hace unos años, los científicos han comenzado a desplegar esta tecnología también para decodificar la comunicación animal, por medio de algoritmos de aprendizaje automático que identifican cuándo están estresados los ratones o por qué los murciélagos frugívoros emiten chillidos, entre otros estudios relacionados con el lenguaje animal.

Así lo cuenta el periódico neoyorquino The New York Times en un reportaje titulado Los traductores de animales en el que, a través de diferentes estudios, nos sitúan el estado tan avanzado en el que se encuentran los que podríamos llamar primeros traductores del lenguaje animal del mundo.

El complejo lenguaje de las ratas topo

Alison Barker, neurocientífica del Instituto Max Planck dedicado al estudio del cerebro en Alemania, ha llevado a cabo una investigación sobre las ratas topo desnudas que, aunque a primera vista no nos llamen mucho la atención, tienen un extenso y elaborado repertorio vocal: silban, trinan, pían, gruñen, hipan y sisean.

Además, la neurocientífica asegura que, estas ratas que viven en grandes colonias subterráneas, cuando se encuentran en un túnel se saludan. "Hacen un chillido suave y luego repiten otro chillido suave. Es como una pequeña conversación", ha expresado al New York Times.

Al utilizar algoritmos de aprendizaje automático para analizar 36.000 chillidos suaves grabados en siete colonias diferentes de ratas topo, Barket y su equipo descubrieron que hay una riqueza de información social ya que, cada rata no solo tiene su propia firma vocal, si no que cada colonia tenía su propio dialecto distintivo y heredado culturalmente a través de las generaciones.

"El saludo, algo que pensé que sería bastante básico, resultó ser de una complejidad increíble", asegura Barker al periódico neoyorquino. "El aprendizaje automático ha transformado mi investigación".

Peleas entre murciélagos

Aunque los estudios y proyectos sobre traducción del lenguaje animal todavía están en sus fases iniciales, los trabajos van revelando que la comunicación animal es mucho más compleja de lo que podemos percibir a través de nuestros oídos.

"Es como haber inventado el telescopio: una nueva herramienta que nos permite percibir lo que ya estaba ahí, pero que no podíamos ver", comentó el cineasta y científico especialista en vida silvestre Tom Mustill, autor del libro How to Speak Whale (¿Cómo hablar balleno?).

Y es que los algoritmos de aprendizaje automático son capaces de detectar patrones tan sutiles que no podríamos percibirlos con el oído humano. Por ejemplo, los científicos han demostrado que estos programas pueden distinguir entre las voces individuales de los animales, entre los sonidos que hacen en diferentes circunstancias y, además, pueden desglosar sus vocalizaciones en partes más pequeñas (un paso crucial para descifrar las intenciones).

Para poder realizar esta descodificación de las intenciones que tienen los animales también hace falta aportar datos sobre el contexto que rodea a cada uno de los chillidos y sonidos que emite el animal. Eso es lo que hizo Yossi Yovel, neuroecólogo de la Universidad de Tel Aviv que encabezó una investigación sobre las vocalizaciones de los murciélagos de la gruta de Egipto.

Gracias a cámaras de vídeo y micrófonos, pudieron grabar a varios grupos de estos animales durante 75 días para después poder revisar todo el material y así descubrir que murciélagos estaban vocalizando y en qué contexto entre las casi 15.000 situaciones que captaron.

"Los murciélagos son animales pugilísticos que suelen pelear en sus colonias aglomeradas y la gran mayoría de sus vocalizaciones son agresivas", explica Yovel al The New York Times. "En esencia, se están empujando entre sí, es como imaginar un estadio en el que todo el mundo quiere encontrar un asiento".

Mientras que lo que nosotros oímos es un montón de murciélagos chillando, lo que el sistema de aprendizaje automático captó (con una precisión del 61 por ciento) las emisiones agresivas, diferenciando cuatro contextos diferentes: cuando se peleaban por el alimento, por el apareamiento, por la posición en las perchas o por el sueño.

Además, el software también era capaz de identificar qué murciélago era el que estaba recibiendo la reprimenda. "Esto implica que un murciélago que escucha a escondidas es teóricamente capaz de identificar si el individuo A se dirige al individuo B o al individuo C", explican en el estudio sobre la investigación.

Conversaciones entre ballenas

Otro de los proyectos más relevantes en cuanto al descifrado del lenguaje animal es el que está llevando acabo la organización Earth Species Project, y que lidera Michelle Fournet, ecóloga acústica marina de la Universidad de Nuevo Hampshire, quien ha intentado descifrar la comunicación de las ballenas jorobadas reproduciendo llamadas pregrabadas de estos animales por medio de altavoces submarinos y observando cómo responden a ellos.

Los científicos están utilizando algoritmos para generar nuevas vocalizaciones de ballenas jorobadas, "nuevos cantos que no existen, pero que suenan como si existieran", expresa Fournet en declaraciones para el periódico neoyorquino.

"Reproducirles estos nuevos cantos podría ayudarnos a probar hipótesis sobre la función de ciertas vocalizaciones", añade la ecóloga acústica marina. "Con suficientes datos sobre la manera de conversar de las ballenas, podría ser un diálogo real".

Conversar con los animales

Que podamos mantener conversaciones con otras especies de manera bidireccional sigue siendo algo por determinar, aunque de poder realizarse tendría que ser bajo unos requisitos, empezando porque las inteligencias fueran compatibles, así como los sistemas sensoriales y que hubiera una motivación por ambas partes para querer comunicarse.

Así lo afirma Natalie Uomini, experta en evolución cognitiva en el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva. "Por ejemplo, nosotros tenemos el concepto de 'mojarnos' que, dudo que las ballenas fueran capaces de entender lo que significa".

Pero lo realmente importante en ser capaces de entender a los animales es que esta tecnología podría ser un beneficio enorme para ellos, ya que ayudaría a los expertos a poder monitorear el bienestar de la fauna silvestre y doméstica. ¿Os imagináis que ventaja supondría el que nuestros compañeros de cuatro patas nos avisaran cuando no se encuentran bien?

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