Si tienes un perro en casa es posible que alguna vez te haya dado una especie de mordisco cariñoso en la mano, pero apretando lo justo y sin llegar a hacerte daño. Esos mordisquitos suaves no tienen por qué esconder agresividad, como explicó el veterinario Pancho Cavero en su Instagram. Según él, haciendo esto el perro “en realidad te está hablando”, y el gesto puede significar afecto, ganas de jugar o búsqueda de atención, aunque su sentido depende siempre del contexto.
Una costumbre de cachorro. Cavero sitúa el origen de este comportamiento en las primeras semanas de vida, cuando los cachorros se mordisquean entre ellos y se acicalan para reforzar sus vínculos. Según el veterinario peruano, con las personas de su casa hacen exactamente lo mismo, o sea que ese mordisquito es una manera más de relacionarse con su familia humana.
Fíjate en todo el cuerpo. Para entender qué te está diciendo exactamente cuando hace esto, tienes que fijarte en el animal entero y sus movimientos. Si está relajado, con el cuerpo suelto y la mirada tranquila, ese mordisquito es “cariño puro”, en palabras de Cavero. Pero si va acompañado de rigidez o de señales de incomodidad, “vale la pena revisarlo”, advierte el veterinario.
Aprender a medir la fuerza. En los cachorros, morder también sirve para explorar el mundo y aprender a regular la fuerza de la mordida. Una de las reacciones comunes con las que los cachorros aprenden a moderarse es mientras juegan entre ellos y, si uno aprieta demasiado, el otro chilla y el juego se para. Este es un juego que los especialistas describen como la manera en que el cachorro practica sus habilidades sociales y de comunicación.
Qué hacer cuando muerde jugando. El primer consejo para que el cachorro deje de mordisquearte las manos es dejar de usarlas como juguete y ofrecerle en su lugar otra cosa para morder, como una cuerda o un mordedor, una pauta que recoge la guía de la ASPCA sobre mordiscos en cachorros. Y si muerde mientras jugáis, corta el juego y retírale la atención durante unos segundos. Eso sí, nada de castigos: según la misma guía, pegarle por mordisquear puede hacer que muerda más fuerte.
Si el comportamiento se repite, va a más o aparece junto con señales de malestar, lo más sensato es consultar a un veterinario especializado en comportamiento o a un educador canino cualificado.
Foto | Hanna Grace
En Coco y Maya | Los veterinarios coinciden: vacunar a los cachorros demasiado pronto puede dejar a nuestros perros desprotegidos
Ver 0 comentarios