Los gatos han adelantado a los perros en las adopciones que se gestionan a través de Adopta con Tiendanimal, la web con la que esta empresa de productos para mascotas pone en contacto a protectoras y familias. Así lo recoge su primer informe sobre adopción, presentado en octubre de 2026 en la protectora y santuario Salvando Peludos, en la localidad madrileña de Villamanta, donde casi 240 perros y gatos esperan hogar.
Más gatos que perros. El informe, titulado ‘Mi historia continúa contigo’, analiza los más de 2.500 animales que las protectoras publicaron en la web durante 2025, y de las adopciones que salieron de ahí, los gatos supusieron el 59%, mientras que los perros se quedaron en el 41%. Y es que, según el propio estudio, esa diferencia podría estar relacionada con el estilo de vida actual, sobre todo en las ciudades, donde la capacidad de los gatos para adaptarse a espacios pequeños y su mayor autonomía juegan a su favor.
Caroline Arrú, directora de marketing de Tiendanimal, lo resumía así en la presentación: “España siempre ha sido un país de perros pero se está registrando un cambio de tendencia hacia los gatos, cada vez hay más adopciones de estos animales, incluso superando a los canes”. Eso sí, los resultados se limitan a la actividad de la plataforma y no incluyen todas las adopciones que se hacen en España.
Andalucía, a la cabeza. Por territorios, Andalucía concentró el 43,15% de las adopciones registradas. Le siguen la Comunidad de Madrid, con el 15,09%, y Cataluña, con el 8,23%.
La edad pesa, y mucho. No todos los animales tienen las mismas opciones de encontrar familia. Entre los perros, el 42,45% de los adoptados tenía entre uno y tres años y el 11,57% eran cachorros de menos de un año, pero sólo el 9,29% superaba los ocho años. En los gatos la brecha es todavía mayor, ya que los jóvenes de entre seis meses y dos años sumaron el 49,01% de las adopciones y los adultos de dos a diez años, el 46,27%, mientras que los mayores de diez años se quedaron en un 1,61%, siempre según el mismo desglose.
Pero las cifras se entienden mejor con nombre propio. Papuchi tiene nueve años y leishmaniosis, “dos de las características que hace que la adopción se complique”, según explicó Fernando Sánchez, presidente de la Fundación Salvando Peludos, que lamenta que “mucha gente no los adopta por esta enfermedad aunque solo haya que darle una pastilla diaria” y apunta que “a muchas personas les da respeto acoger a un animal enfermo”. Aun así, se trata de una enfermedad potencialmente grave, y un estudio publicado en ‘Parasites & Vectors’ concluye que el tratamiento de mantenimiento con alopurinol es clave para estabilizar a los perros afectados.
Amapola, por su parte, es una gata que rescataron de una persona con síndrome de Noé. Vivía hacinada con más de 50 gatos, por lo que le cuesta confiar y necesita un hogar sin más felinos. Además, “tiene doce años, le falta un ojo y presenta una leve ataxia por lo que está costando mucho encontrar una familia que lo adopte”, relata Katia Berazouskaya, coordinadora de la protectora.
Otras barreras. Los años y las enfermedades no son lo único que alarga la espera. En el estudio ‘Él nunca lo haría’ de la Fundación Affinity, con datos de 2025, el 77,6% de las entidades señala los problemas de comportamiento como el principal factor asociado a una estancia larga en el refugio. Detrás aparecen la pertenencia a razas consideradas potencialmente peligrosas (68,2%), las enfermedades crónicas (57,2%), el tamaño grande (50,7%) y la edad avanzada (48,4%).
Son los animales que, según la misma fundación, acaban convirtiéndose en muchos refugios en “animales invisibles”, perros y gatos que por sus características parecen pasar desapercibidos para quienes buscan adoptar. Papuchi y Amapola están en ese grupo, aunque en Salvando Peludos siguen confiando en encontrarles una familia.
Foto | Krista Mangulsone
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